En lo que se conoce popularmente como “en lo que canta un gallo”, el embajador cubano en el Perú, Carlos Rafael Zamora Rodríguez, abandonó el país. Su salida, que se oficializó hasta el 6 de octubre, fue comunicada a través de una carta dirigida al nuevo canciller peruano.
En esta misiva, se describió el término de su misión como el fin de un ciclo de relaciones diplomáticas “alturado, ponderado, de fortalecimiento entre Perú y Cuba”.
Sin embargo, la partida de Carlos Zamora, también conocido como el “Gallo Zamora”, ha dejado una estela de dudas. Las interrogantes giran en torno a quién será su sucesor y, sobre todo, sobre la magnitud de la intromisión de este diplomático en la política peruana. Zamora contaba con más de medio siglo de experiencia en el Perú.
Distintos especialistas en contrainteligencia consideran a Zamora no como un diplomático tradicional, sino como un enviado para favorecer la penetración del pensamiento socialista cubano en el Perú.
Un momento propicio para esta penetración fue, evidentemente, el gobierno de Pedro Castillo Terrones. El motivo se encuentra en el partido al que pertenecía Castillo, Perú Libre, cuyo líder es Vladimir Cerrón.
La suspicacia fue tal que la inteligencia peruana llegó a creer en un momento que Cerrón se había escondido en la embajada de Cuba en Lima, buscando evadir a la justicia.
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El Historial de ‘El Gallo’ Zamora
Fuentes especializadas han indicado a ‘ContraCorriente‘ que el encuentro entre el vicecanciller peruano y Carlos Zamora tuvo un matiz de advertencia. El tono de la reunión fue un “te vas, o te expulsamos, y no queremos llegar a eso”, muy distinto a una despedida cordial por una misión exitosa.
Este punto fue clave y determinante, llevando a La Habana a decidir retirar a Zamora bajo un protocolo diplomático. El objetivo fue evitar un “efecto cascada entre otras embajadas en Sudamérica“.
El “Gallo Zamora” es un diplomático de gran trayectoria. Antes de su misión en el Perú, estuvo en Bolivia, y documentos de la CIA estadounidense también lo registran como embajador en Ecuador. Su perfil es el de un hombre con formación en inteligencia y contrainteligencia.
Enrique García Díaz, un ex oficial de la inteligencia cubana, trabajó para Carlos Rafael Zamora por más de veinte años en la Dirección de Inteligencia (DI) de Cuba. García Díaz asegura que Zamora está considerado como el hombre de inteligencia más preparado del hemisferio. El apodo del “Gallo” se debe a un pequeño copete que solía llevar.
La presencia de un hombre con este historial en el Perú implica que el país está calificado como de “alta prioridad” para la longeva dictadura cubana. Cuba es experta en la asesoría y el soporte a regímenes que llegan al poder bajo la bandera de una supuesta revolución socialista. Algunos señalan que reuniones de Zamora con el Sutep lo sindican como un posible actor que buscó imponer las ideas de una Cuba revolucionaria durante las protestas violentas en el país.
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La persistencia de la Influencia Regional
Ninguno de estos movimientos es casual. Cuba se encuentra actualmente en una situación de asfixia económica y aislamiento diplomático. A pesar de esto, la isla seguirá buscando mantener activa su red de aliados en la región. El Perú sigue siendo un objetivo a pesar de la salida de Pedro Castillo.
Los embajadores cubanos en el mundo tienen ciertas restricciones. Algunos son monitoreados y analizados por los países anfitriones , y a algunos se les prohíbe alejarse más de 32 kilómetros a la redonda de la embajada. La pregunta es si el próximo embajador cubano tendrá un margen de maniobra en el Perú.
Cada embajada cubana funciona como un enclave político. También es un puesto de observación y, de acuerdo con algunos servicios de inteligencia, una pieza estratégica en el tablero silencioso de influencia regional. El gobierno cubano ve cada vez más difícil imponer sus ideas en medio de una oleada de gobiernos de derecha, pero no parece dispuesto a retroceder.









