El congresista y actual candidato presidencial por Juntos por el Perú, Roberto Sánchez Palomino, ha intensificado su campaña política adoptando una estética y discurso similares a los del expresidente Pedro Castillo. Sánchez utiliza el sombrero chotano como símbolo de identidad para conectar con el voto rural y los sectores D y E.
A pesar de haber nacido en Huaral y no haber trabajado en la sierra, el legislador registra un crecimiento en las encuestas en las regiones de la selva y sierra. Analistas políticos señalan que su estrategia busca captar al voto antisistema y a los ciudadanos que se sienten excluidos de los servicios básicos.
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Roberto Sánchez y sus contradicciones sobre el 7 de diciembre
La postura de Sánchez respecto al golpe de Estado de 2022 ha cambiado con el tiempo. El día de la vacancia, el entonces ministro presentó su renuncia irrevocable al Ejecutivo, manifestando que no podía estar de acuerdo con la decisión de Castillo por principios democráticos.
Sin embargo, en la actualidad, el candidato sostiene que el golpe de Estado fue perpetrado contra Castillo y exige su libertad. En la votación del Congreso del 7 de diciembre, Sánchez no votó en contra de la vacancia, sino que marcó abstención, argumentando que buscaba el “restablecimiento del equilibrio de poderes”.
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Denuncias fiscales y cuestionamientos en el sector minero
El historial de Roberto Sánchez incluye ocho denuncias por presuntos delitos como peculado, fraude y falsedades. Además, es señalado como promotor de normas que favorecerían la minería ilegal, habiendo presentado proyectos para ampliar el proceso de formalización (REINFO).
Durante su gestión como titular del Mincetur, 18 exministros del sector se pronunciaron en su contra por afectar la moral de las instituciones. También enfrenta acusaciones por presuntos cobros irregulares a trabajadores, bajo la modalidad de “mochasueldos“, y por la compra de una planta de oxígeno inoperativa en Huaral.





