El reciente debate electoral ha dejado un saldo inesperado para las figuras más experimentadas de la política peruana. Según el analista político Enrique Castillo, la participación de Keiko Fujimori no cumplió con las expectativas de una candidata con múltiples campañas presidenciales a cuestas.
En lugar de fijar la agenda o “lanzar las chiquitas”, Fujimori se vio atrapada en una posición defensiva, intentando desvincularse de la gestión de Dina Boluarte.
La narrativa del “Usted gobernó”
Uno de los puntos de quiebre fue la intervención de Jorge Nieto y Mesías Guevara, quienes lograron posicionar el mensaje de que la líder de Fuerza Popular ha sido cogobierno en los últimos años.
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Esta estrategia forzó a Fujimori a gastar valiosos segundos justificándose en lugar de proponer, un error táctico que los analistas consideran fatal en un formato de tiempo tan reducido. “Donde ella termina tratando de justificarse, ya no es bueno para un candidato que debería tomar la iniciativa”, señalaron los analistas.
El contraste con López Aliaga y el manejo de cámaras
La sorpresa de la jornada fue, paradójicamente, la ecuanimidad de Rafael López Aliaga, quien evitó las provocaciones y los exabruptos que suelen caracterizarlo. Mientras tanto, a Fujimori se le cuestionó la falta de naturalidad; gestos como “risas fingidas” y una excesiva atención visual hacia sus oponentes en lugar de mirar a la cámara proyectaron, según los expertos, una imagen de nerviosismo más que de liderazgo.
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Redes sociales vs. Voto rural: la mirada de analista político
El análisis también destaca un cambio en la dinámica electoral: los mítines y caravanas han perdido peso frente a las redes sociales y la movilización en el mundo rural. Mientras candidatos como Nieto logran que sus intervenciones se vuelvan virales —el famoso “bais” que las redes “molieron”—, otros como Sánchez apuestan por el bolsón electoral del magisterio y las regiones.
Finalmente, la falta de preparación técnica quedó evidenciada en el manejo del cronómetro. Ningún candidato logró cuadrar sus mensajes en los tiempos establecidos, dejando frases a medias y restando contundencia a sus cierres.





