Lo que debió ser una jornada habitual de atención médica en el Hospital Regional del Cusco se transformó en una emergencia interna. Más de 50 trabajadores de salud resultaron intoxicados tras consumir la ración de comida proporcionada por el propio centro asistencial, activando de inmediato los protocolos de respuesta ante desastres.
El director del nosocomio, el Dr. Alberto Caro, detalló que los afectados presentaron una sintomatología variada que incluyó urticaria, inflamación facial, congestión ocular, intensos dolores de cabeza y complicaciones estomacales. La magnitud del evento obligó a coordinar con la compañía de bomberos y el SAMU para el traslado de los pacientes hacia el Hospital Adolfo Guevara Velasco de EsSalud.
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Cusco: respuesta de emergencia y pacientes críticos
Darwin Figueroa, jefe de la Unidad de Monitoreo y Desastres, admitió que la capacidad de respuesta local se vio rebasada, lo que exigió una colaboración interinstitucional sin precedentes. Aunque la mayoría del personal ha sido dado de alta, el panorama no es del todo alentador para un grupo reducido.
Actualmente, cuatro trabajadores permanecen bajo observación estricta. Uno de ellos se encuentra en el área de trauma shock debido a un cuadro de taquicardia que requiere monitoreo cardíaco constante, mientras que los otros tres presentan complicaciones derivadas de comorbilidades previas.
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Investigaciones y antecedentes bajo la lupa
La Gerencia Regional de Salud (Geresa) de Cusco, en conjunto con el Ministerio Público y la Policía Nacional, ha iniciado las diligencias para determinar las causas exactas del incidente. Un dato que genera controversia es la disparidad en los afectados: de las 800 raciones diarias que prepara el hospital para pacientes y guardias, solo el personal resultó perjudicado.
Ante los cuestionamientos sobre presuntas condiciones de insalubridad —tras reportes previos que mencionaban el hallazgo de excretas de animales en las áreas de cocina—, el Dr. Caro desestimó dichas versiones calificándolas como rumores sin denuncias formales.
No obstante, la auditoría sanitaria será determinante para identificar a los responsables y garantizar que la seguridad alimentaria en el principal hospital de la región no vuelva a comprometer la vida de quienes cuidan a los ciudadanos.










