El Congreso de la República cierra el año 2025, consolidando una de las crisis de legitimidad más agudas de las últimas décadas. A lo largo de los últimos meses, diversas figuras parlamentarias han enfrentado episodios de hostilidad y rechazo directo por parte de la ciudadanía en plazas y eventos.
Este fenómeno de desaprobación se ha manifestado con especial fuerza en el interior del país, donde la desconexión con las demandas sociales es evidente.
Ciudadanos en pie de lucha contra el Congreso y Ejecutivo
En las últimas semanas, el clima social en la provincia de Nasca alcanzó un punto crítico tras la accidentada visita del parlamentario Jorge Marticorena y el viceministro de Construcción y Saneamiento, Christian Barrantes.
Un nutrido grupo de ciudadanos recibió a ambas autoridades con protestas y abucheos, manifestando así su malestar por la gestión de los recursos hídricos en la zona.
La comitiva oficial tuvo que abandonar el lugar bajo resguardo policial ante el lanzamiento de objetos y gritos que exigían la salida inmediata de la OTASS de la administración local.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Congreso denuncia corrupción en 18 regiones y José Luna Gálvez protesta: “El Estado no puede ser guarida de ladrones”
Congresistas de izquierda también son rechazados
Este incidente no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de expresiones de rechazo hacia figuras del Poder Legislativo en diversas regiones.
En la ciudad de Arequipa, la legisladora María Agüero fue protagonista de un masivo abucheo durante las celebraciones por el aniversario de la ciudad blanca. Los asistentes al evento expresaron su malestar mediante pifias y consignas que exigían su retiro, reflejando el clima de tensión política que atraviesa la región sur.
La congresista Sigrid Bazán también enfrentó el rechazo ciudadano. Al acudir a la Municipalidad de Comas para reunirse con dirigentes y vecinos, los asistentes la recibieron con abucheos y protestas. Esta misma situación se repitió durante su visita a Huánuco.
Meses atrás, un grupo de manifestantes rechazó a la parlamentaria Ruth Luque en la Plaza Túpac Amaru (Wanchaq, Cusco). Aunque la legisladora llegó a la región para dialogar con representantes locales, diversos ciudadanos la expulsaron entre gritos e insultos.
Recientemente, otros parlamentarios como Rosángella Barbarán y Héctor Valer también han enfrentado situaciones de hostilidad en espacios públicos, reflejando una baja aprobación ciudadana.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Congreso: aprueban dictamen que incorpora el delito de manipulación de resultados en competencias deportivas
Impacto de la desaprobación al Congreso
La viralización de estos incidentes ha puesto en jaque la agenda de los parlamentarios, quienes enfrentan dificultades logísticas para realizar actividades de representación fuera de Lima.
Expertos en política señalan que la falta de resultados en servicios básicos y saneamiento es el detonante principal de esta ola de rechazo sin precedentes.
Mientras las encuestas reflejan niveles mínimos de confianza, la calle responde con una resistencia activa que impide el normal desarrollo de las funciones de los legisladores.
El escenario para el próximo año electoral se presenta incierto, con una ciudadanía que utiliza el abucheo público como principal herramienta de sanción política y social.





