El ascenso de Piero Corvetto a la jefatura de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) se gestó en agosto de 2020.
El proceso estuvo marcado por una competencia técnica donde los puntajes iniciales no favorecían al entonces ratificado titular.
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La historia de este nombramiento tiene un nombre recurrente: Fernando Tuesta Soldevilla, exjefe del organismo y mentor académico del candidato.
Tuesta fue profesor de Corvetto en la Universidad de Lima y posteriormente su asesor de tesis de maestría.
Esta relación directa se mantuvo activa mientras ambos orbitaban el sistema electoral peruano a través de asesorías, reformas y contratos estatales.
Los vínculos académicos y profesionales entre el evaluado y su entorno cercano generaron alertas sobre un evidente conflicto de intereses.
Las etapas del concurso donde Piero Corvetto participó
Durante la evaluación curricular para ser elegido jefe de ONPE, el candidato José Pérez Duharte lideraba el concurso con 89 puntos, frente a los 77.5 obtenidos por Piero Corvetto.
No obstante, la tendencia cambió tras la prueba de conocimientos realizada de manera virtual por la Universidad Católica.
En dicha etapa, Corvetto logró superar a su competidor, obteniendo 93.50 puntos contra los 91 de Pérez Duharte.
El entorno donde se aplicó el examen coincidía con el espacio académico donde el aspirante cursó sus estudios de postgrado.
Pese al avance en los exámenes, Pérez Duharte llegó a la fase de la entrevista personal con una ventaja acumulada de 91 puntos contra 77.
La entrevista, considerada la etapa más subjetiva del proceso, resultó determinante para la Junta Nacional de Justicia (JNJ).
Simultáneamente, se solicitó la inhibición de Aldo Vásquez Ríos, entonces presidente de la JNJ, por su vínculo jerárquico con Corvetto en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
El pedido de recusación no prosperó, permitiendo que el proceso continuara sin cambios en el panel evaluador.
La polémica del 26 de agosto y el resultado final
La jornada del 26 de agosto de 2020 estuvo rodeada de irregularidades informativas y acusaciones de plagio contra el competidor de Piero Corvetto.
Narrativas mediáticas señalaron a Pérez Duharte, aunque reportes técnicos posteriores descartaron cualquier falta ética o copia.
A la 1:40 de la tarde de aquel día, el canal del Estado difundió información urgente dando como ganador a José Alfredo Pérez Duharte.
Sin embargo, horas después, la JNJ publicó resultados oficiales distintos, declarando ganador a Corvetto por un margen menor a un punto.
Este polémico inicio en la gestión electoral precedió a las críticas por la organización de los comicios del año 2026.
Las denuncias sobre locales cerrados, material ausente y mesas no instaladas han vuelto a poner el foco en su nombramiento.
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La ratificación del funcionario en 2024 se produjo a pesar de los cuestionamientos sobre la transparencia y la logística del organismo.
El historial de documentos y puntajes de 2020 sigue siendo la base de las sospechas sobre la toma del sistema por un grupo específico.









