Firmas falsas, identidades suplantadas y direcciones ficticias, otro insumo de una modalidad de denuncias que no basta con que el denunciado desmienta, sino que arrastran a sus víctimas hasta asfixiarlas en el peligroso mundo de lavado de activos, como ocurrió con Manuel Augusto Coronado que afronta un proceso judicial porque la jovencita Minela Carpio, a quien no conoce, lo denunció.
Se trata de un sistema que prostituye la ley, el sistema de lavado de activos manejado por malos fiscales y policías y denunciantes fantasmas que han destruido la honra de personas que llevaban años en una espiral de acusaciones penales graves.
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Este es el drama que vivió Manuel Augusto Coronado, incluido desde junio de 2018 en un proceso penal por los supuestos delitos de lavado de activos, asociación para delinquir y fraude solo por trabajar en la gestión de Fidel Ramírez en la Universidad Alas Peruanas.
Manuel Coronado, quien era el vicerrector administrativo de la casa de estudios, fue acusado solo por ocupar ese cargo. Es más, lo acusan de usar dinero oscuro para crear empresas.
CONTRACORRIENTE ENCONTRÓ INCONSISTENCIAS
Con esta denuncia, ‘ContraCorriente‘ salió en búsqueda de la verdad y encontró una serie de inconsistencias.
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Previo al ingreso de José Castillo como gerente general, era asesor financiero de las hijas de Fidel Ramírez. Es por eso que Coronado era incómodo para sus reales intenciones. No obstante, a la fiscal Elizabeth Peralta no le importó abrir la carpeta.
Esto generó que Coronado sea despedido el mismo día y Castillo tuvo libre la cancha para ser nombrado como gerente general y carta libre para desfalcar la Universidad Alas Peruanas sin que nadie lo controle.
Según la carpeta 31-2018, la Segunda Fiscalía Supraprovincial Especializada en Lavado de Activos, conducido entonces por Peralta, fue Minela Carpio, con domicilio real, la que denunció a Coronado. Sin embargo, al llegar al lugar se conoció que la jovencita no vive en el lugar.





