En el marco del reciente enroque ministerial, surgieron nombres de diversos operadores políticos que trabajarían en las sombras de Palacio.
Estos personajes buscarían asegurar el cumplimiento del acuerdo que llevó a José María Balcázar a la presidencia interina del país.
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Dicho pacto consistiría en una repartija de ministerios entre los bloques del Congreso que respaldaron su ascenso al Poder Ejecutivo.
Uno de los rostros señalados en estas maniobras es Rivin Yangali, cuya actividad en la sede de Gobierno fue expuesta recientemente.
Yangali es vinculado con la defensa de intereses de partidos como Alianza para el Progreso, Podemos y la facción conocida como ‘Los Niños‘ de Acción Popular.
Esta coalición parlamentaria presiona en las últimas horas para retener el control de las carteras que manejan desde gestiones previas.
El rol de Yangali no es nuevo, pues anteriormente sirvió de enlace entre el Ejecutivo y el Legislativo durante el periodo de Dina Boluarte.
Según el congresista Héctor Valer, este operador solía ofrecer la ejecución de proyectos a cambio de votos de parlamentarios.
Valer sostuvo que estos ofrecimientos ocurrían especialmente cuando se requerían permisos para los viajes internacionales de la entonces mandataria.
Yangali registra militancia en el partido Buen Gobierno, organización política liderada por el exministro Jorge Nieto.
Otro nombre que apareció en el radar de la repartija política en la era de Boluarte es el de Zósimo Huarcaya, también vinculado al entorno boluartista.
Huarcaya enfrentó denuncias por presunto lobby durante las votaciones referidas a la permanencia de los miembros de la Junta Nacional de Justicia.
Operadores y nexos con Perú Libre
La lista de presuntos operadores incluyó a Wider Herrera, quien fuera abogado del líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón.
Herrera, quien labora en una oficina del Congreso, fue incluso mencionado como posible candidato a la Secretaría General de Palacio.
Investigaciones señalan que este abogado actuaría como un asesor fantasma del parlamentario Waldemar Cerrón con ingresos estatales elevados.
En paralelo, se detectaron visitas a la sede gubernamental por parte del vocero de APP, Jorge Marticorena, y Kelly Portalatino.
Estas reuniones coincidirían con las versiones sobre una eventual renuncia de Hernando de Soto y nuevos cambios en el equipo ministerial.
La influencia de Vladimir Cerrón se extendería hasta el secretario general de Palacio de Gobierno, José Luis Torrico.
Torrico es pieza clave en las investigaciones fiscales contra el expresidente Pedro Castillo por nombramientos irregulares en el sector defensa.
Un hecho que refuerza esta conexión es la designación de Kevin Guerra como asesor en el despacho presidencial.
Guerra trabajaba directamente con Américo Gonza, considerado un hombre de confianza del prófugo líder de Perú Libre en el Parlamento.
Esta posición estratégica permitiría a Cerrón acceder a información sensible de la Dirección Nacional de Inteligencia y otros datos reservados.
Además, el nombramiento facilitaría la intervención en la elección de funcionarios clave dentro de diversos ministerios estatales.
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Pese a las revelaciones, se conoció que el secretario general de Palacio habría presentado su renuncia al cargo recientemente.
Sin embargo, los operadores continúan en funciones mientras se define la conformación final del gabinete ministerial de Balcázar.







