Un país sin la debida protección armamentística es susceptible a presiones geopolíticas. En la base aérea de Las Palmas, donde antes operaron aviones como los Mirage 2000, Sukhoi o MIG-19, hoy predomina el silencio, un reflejo de la urgencia de modernizar la Fuerza Aérea del Perú (FAP).
Frente a esta vulnerabilidad, se subraya la necesidad de renovar la flota aérea con aviones de última generación para garantizar la capacidad disuasiva en los próximos años. Existe una máxima histórica: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
Fuerza Aérea tendrá 24 cazas de última generación
La decisión de compra ya ha sido anunciada: 24 cazas de última generación y 12 aviones subsónicos definirán el futuro de la defensa nacional. Esta adquisición representa no solo un reto técnico y presupuestal, sino también político, que deberá equilibrar las necesidades de seguridad con las urgencias sociales del país.
La evaluación inicial de aviones caza supersónicos consideró 17 modelos, que se redujeron a siete y, finalmente, a tres contendientes principales. El primer postor es Francia con el Rafale, fabricado por Dassault. Este es un avión probado en combate y es considerado como un “Ferrari del aire”.
Sin embargo, presenta un costo elevado tanto en la adquisición como en el mantenimiento. La dependencia logística y financiera de Francia para repuestos y actualizaciones podría generar desafíos.
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La segunda alternativa proviene de Suecia: el Gripen E/F de Saab. Este modelo se distingue por su bajo costo por hora de vuelo y una menor necesidad de infraestructura para su mantenimiento, lo que lo posiciona como un candidato costo-efectivo. El principal factor en contra es la dependencia: Brasil ya opera estos aviones y es el único país que ofrece repuestos y asesoría técnica, implicando una sujeción a un país fronterizo para el Perú.
El tercer competidor es el F-16, en su versión Block 70, de Lockheed Martin. Sus ventajas son la compatibilidad asegurada con aliados de la región, el acceso a entrenamiento y la disponibilidad de repuestos. No obstante, la venta se realizaría mediante el sistema FMS de Estados Unidos, lo que implica un precio alto y condiciones políticas anexas.
Estados Unidos podría imponer restricciones sobre el tipo de armamento y su uso. En cuanto a la segunda parte de la compra, el objetivo son 12 aviones sub-sónicos. Para este segmento se prioriza un aparato resistente, de operación económica, y útil para tareas de patrullaje, control antidrogas y vigilancia de frontera. El favorito en esta categoría es el Embraer A-29 Super Tucano.
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Países vecinos también se refuerzan
La región ya está tomando decisiones en materia de defensa. Argentina adquirió recientemente 24 F-16 de segunda mano, de 40 años de antigüedad, provenientes de Dinamarca y con apoyo de Estados Unidos, buscando una rápida recuperación de su capacidad de caza.
Por su parte, Colombia eligió el Gripen, priorizando el bajo costo de operación y los acuerdos de cooperación con Brasil. En el sur, Chile mantiene su flota de 46 F-16 modernizados, conservando la fuerza aérea más robusta en la región.
Perú refuerza su Fuerza Aérea
La compra de nuevos cazas obliga al Perú a definir su postura frente al rearme regional. Mientras países vecinos avanzan, la nación debe ponderar si el camino a seguir es la disuasión activa o la postergación de una decisión vital para la seguridad nacional. Tanto Estados Unidos, Francia como Suecia ofrecen propuestas con diferentes implicancias políticas, logísticas y financieras que ascienden a miles de millones de dólares.







