El 2025 cierra como uno de los años más sombríos para el Congreso de la República. Lo que debió ser un periodo de legislación en favor del país, terminó convertido en un desfile de expedientes judiciales, agresiones y una preocupante desconexión con la realidad nacional.
La desaprobación ciudadana no es gratuita; es el resultado de una lista de escándalos que han mostrado la peor versión de los llamados ‘Padres de la Patria.
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De la agresión verbal a la condena por terrorismo
El nivel del debate parlamentario tocó fondo con las amenazas de Kira Alcarraz, quien fue grabada increpando de forma violenta a una ciudadana, recordándole que seguía “viva” solo porque ella no había perdido los papeles.
Sin embargo, el golpe más fuerte a la institucionalidad llegó desde el Poder Judicial: la condena de 15 años de prisión contra Guillermo Bermejo por pertenencia a la organización terrorista Sendero Luminoso. Este hecho inédito dejó un escaño vacío que intentó ser reclamado, sin éxito, por su accesitaria Zaira Arias.
Congreso con ‘Mochasueldos’ y ‘Cortaúñas’
La ética fue la gran ausente. La evolución de los delitos internos pasó de los ‘mocha sueldos’ a los ‘cortaúñas‘, con congresistas denunciados por humillar a sus trabajadores utilizándolos para tareas domésticas y de aseo personal.
A esto se sumaron las inconductas de parlamentarias como Rosselli Amuruz, vinculada a presuntas apropiaciones de espacios públicos, y otros legisladores captados en estadios de fútbol durante horas laborales.
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Comisión de Ética del Congreso encubrió
Incluso la campaña electoral contaminó el recinto legislativo. El uso de cámaras del Parlamento para cubrir mítines partidarios de Keiko Fujimori puso en el ojo de la tormenta a la Mesa Directiva. Pese a la gravedad de las acusaciones, el espíritu del “otorongo no come otorongo” prevaleció: figuras como Lucinda Vásquez y Kelly Portalatino fueron blindadas por sus colegas en la Comisión de Ética.
Con las elecciones en el horizonte y 80 congresistas buscando la reelección, el 2025 se despide dejando una pregunta vital para el electorado: ¿merecen estos rostros representar al Perú por cinco años más?








