Al menos 19 alcaldes de Lima Metropolitana han tomado la controvertida decisión de postular al cargo de tenientes alcaldes (primeros regidores) en sus respectivos distritos para las Elecciones Regionales y Municipales de octubre de 2026.
Esta estrategia legal, que busca sortear la prohibición constitucional de la reelección inmediata de autoridades municipales, se ha tomado en diversas agrupaciones políticas y afecta a las comunas más pobladas de la capital, generando un intenso debate sobre la ética política y el vacío legal que permite la continuidad de estas gestiones “entre las sombras”.
Elecciones 2026: los rostros de la continuidad en las comunas limeñas
Entre las candidaturas que más resuenan en el escenario político se encuentra la de Jesús Maldonado, actual alcalde de San Juan de Lurigancho —el distrito más poblado del país—, quien ya oficializó su postulación como teniente alcalde de la mano del partido Somos Perú.
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Una táctica idéntica aplicará Felipe Castillo en el distrito de Los Olivos bajo la bandera de Podemos Perú, y Pablo Mendoza, quien pretende extender la influencia de su gestión en Carabayllo.
Esta tendencia de trasladarse del sillón municipal a la primera regidoría también ha capturado a Lima Este. En La Molina, el actual burgomaestre Diego Uceda buscará asegurar un espacio en el próximo concejo municipal, mientras que en El Agustino, Richard Soria repetirá la misma fórmula para mantenerse dentro de la administración pública local por un periodo más.
El factor familiar: candidaturas en el entorno íntimo
La estrategia de supervivencia política ha alcanzado niveles más complejos en distritos como Ate y Puente Piedra, donde los actuales alcaldes no solo postulan como segundos al mando, sino que han colocado a familiares directos como los candidatos principales a la alcaldía. Franco Vidal, actual alcalde de Ate, anunció que postulará como regidor acompañando la candidatura de su propio padre, Manuel Vidal.
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Por su parte, en Puente Piedra se vive una situación de rotación dinástica: el actual alcalde Renán Espinoza Rosales secundará la postulación de su hijo, Renán Espinoza Villegas, quien aspira a retornar al sillón municipal que ya ocupó entre los años 2019 y 2022. Para los analistas, esta práctica desnaturaliza la alternancia en el poder y convierte a los municipios en feudos familiares.
Un fenómeno que trasciende la capital
Lejos de ser una maniobra exclusiva de la densa Lima Metropolitana, el despliegue de autoridades que se resisten a dejar el poder local se repite con fuerza al interior del Perú.
Reportes del panorama electoral confirman que la misma estrategia de postular a alcaldes vigentes como primeros regidores se está replicando en la alcaldía provincial de Ferreñafe, en la región Lambayeque, así como en el populoso distrito de La Esperanza, ubicado en la región La Libertad. La mira ciudadana y de los entes fiscalizadores permanece sobre estas controversiales movidas políticas.






