Un ‘Padre de la Patria’ denunciado por no ser buen padre de familia y por no querer dar el divorcio a su esposa hace 35 años, aunque pose en las fotos de las actividades oficiales del Congreso con una de las 4 madres de sus hijos. Pero, no es cualquier congresista, es el último presidente de la Mesa Directiva del Parlamento, Eduardo Salhuana, que tiene tres denuncias por corrupción y ahora, también, una por alimentos.
Tatiana Espinoza Troncoso, todavía esposa en el papel del todopoderoso congresista de Alianza para el Progreso (APP), llegó a Lima por primera vez para contarlo todo en ‘ContraCorriente’.
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“Estoy en Lima para aclarar que no tengo vínculo con Salhuana y que no soy testaferro de mi aún esposo”
Alertada por la investigación de lavado de activos contra Salhuana, en la que se señala que las mujeres y madres de sus hijos serían unas posibles testaferros, Espinoza Troncoso ha iniciado una demanda que, por fin, la haga libre, pues hace 35 años se separaron de cuerpo con el parlamentario y nunca le pasó manutención para su hijo mayor Carlos Javier Salhuana Espinoza, irónicamente, el único hijo que inscribe en su declaración jurada de intereses del Congreso.
“Le quiero dar el divorcio […] Él con su poder, con sus influencias entre autoridades, se me dificultaba hasta para conseguir abogado, porque nadie quiere llevar un proceso con un señor de ese tipo”, indicó la cónyuge.
“El congresista Salhuana no es un buen ‘Padre de la Patria’, porque para ser un buen ‘Padre de la Patria’ tiene que ser un buen padre de familia, que sea responsable con sus hijos, con el mío no ha sido”, agregó.

El hijo del legislador tiene ahora 35 años y se fue a Canadá en busca de un futuro mejor, aunque la cónyuge asegura que Salhuana nunca cumplió con ellos.
“Con él tengo tres procesos. Uno cuando mi niño tenía 3 años, después cuando tenía 12. Él, con sus argucias, dio pruebas de que sí pasaba una pensión, una tarjeta a nombre de mi hijo cuando tenía 12 y a nombre de él, supuestamente depositaba, pero yo nunca tuve la tarjeta”, acotó Tatiana.
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Se casaron en 1990 y 6 meses después se separaron por las infidelidades del congresista. Tatiana se hizo cargo de su hijo sola y cada vez que podía con algún dinero extra, trababa de iniciar una demanda por alimentos que, por ley, le correspondía a su hijo. Lamentablemente, los años pasaron y ninguna de las demandas prosperó. Salhuana, un poderoso abogado de Madre de Dios, lo tenía todo controlado en el Poder Judicial.
“Quiero pelear mi divorcio justo, no lo hago por ningún interés económico. Lo hago por dignidad, porque ahora he dicho que no me va a ganar. (¿Cuántas veces te ganó [las demandas]?) Siempre. Él es un papá ausente no solamente en la parte emocional, emotiva, afectiva, económica […] Yo lo poco que tengo es por mi trabajo”, manifestó la esposa.
“Es muy soberbio, muy alzado. Él tiene sus formas, ahora yo tendré las mías. No por venganza, sino por dignidad. No tengo pretensiones políticas ni ningún interés, lo que quiero es justicia“, añadió.

Ivone Ruiz Acosta
En agosto del año pasado, se instaló la nueva Mesa Directiva del Comité de Damas del Congreso que preside la actual cónyuge del Eduardo Salhuana: Ivone Ruiz Acosta.
Ella es una de las cuatro mujeres consignada en el organigrama de la investigación de lavado de activos que se le sigue al congresista Salhuana, aún así, lo apoya incondicionalmente.
El saliente presidente del Congreso no solo tiene el estigma de haber sido abogado y lobista de poderosos mineros informales en Madre de Dios, sino que también le persigue una consuetudinaria desatención e irresponsabilidad como padre de familia.





