Delia Espinoza Valenzuela, la todopoderosa fiscal de la Nación, abrió investigación al pleno de la Junta Nacional de Justicia (JNJ). Su furia alcanzó a todos. La fiscal sanmarquina, conocida en los pasillos del Ministerio Público por su carácter irascible e indomable, ha puesto a la Fiscalía en el ojo de la tormenta por sus decisiones personales.
Enfrentados la Junta Nacional de Justicia y Delia Espinoza, una polémica investigación nunca antes vista contra el pleno de la JNJ e iniciada hace un mes por las denuncias que hizo Francisco Távara tras la restitución de Patricia Benavides como fiscal suprema y fiscal de la Nación. Espinoza quiso ser la víctima y también la juzgadora. Un doble papel que no aguantó ningún sustento jurídico.
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LA INVESTIGACIÓN DE ESPINOZA CONTRA LA JNJ
Todo comienza con la reposición de Patricia Benavides. La noticia no le cayó nada bien a Delia Espinoza, así empezó un desacato permanente con vigilia y atrincheramiento incluido. Los misiles iban desde la avenida Abancay hasta la sede de la Junta Nacional de Justicia, quien ordenó el inevitable regreso de Benavides.
Pero, Espinoza decidió dar un paso más, quiso borrar de un plumazo a toda la junta que ordenó el regreso de Benavides.
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ALADINO GÁLVEZ LE ACLARA A DELIA ESPINOZA
La propia Delia Espinoza abrió investigación al pleno de la junta que restituyó a Benavides, pese a que meses atrás el Tribunal Constitucional ya le había marcado la cancha en caso del abogado Arsenio Oré. El argumento era básico y simple: todo fiscal tiene y debe andar con “objetividad” en todos su casos. La ley es clara: un agraviado no puede ser al mismo tiempo el persecutor del delito.
Esta es la última disposición suprema, firmada por Tomás Aladino Gálvez, fiscal al que le llegó la investigación. Previamente, Pablo Sánchez y Zoraida Ávalos decidieron inhibirse y trasladar esta ‘papa caliente’ al recientemente reincorporado a la Junta de Fiscales Supremos. Gálvez le recordó a Delia Espinoza que su deber es mantener la objetividad.
Delia Espinoza se va quedando sola, sin ningún fiscal supremo que la apoye en sus denuncias personales. Un piso de vidrio que ha decidido andar Espinoza y que podría acabar con su carrera fiscal. Un ejemplo más que está usando su cargo y poder para vengarse de los que ella considera sus detractores, solo que esta vez se lo dice, por escrito, uno de sus colegas.





