La sede del Tribunal Constitucional (TC) se convirtió en el escenario de lo que el periodista Beto Ortiz ha calificado como el “día de gloria” de Humberto Abanto. El polémico abogado ejerció la defensa de Vladimir Cerrón, líder de Perú Libre, en una audiencia donde la argumentación jurídica pareció ceder ante el entusiasmo de los propios magistrados.
Durante la sesión, que se desarrolló de manera virtual, Abanto desplegó su palabra para cuestionar la naturaleza de los procesos contra su patrocinado.
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Estrategia de defensa para Vladimir Cerrón: de la justicia a la ‘cacería’ política
Al ser consultado sobre la gravedad de las penas que enfrenta el exgobernador de Junín, el letrado señaló que estas podrían superar los 25 años de prisión, dado que se le imputan delitos de lavado de activos y organización criminal; cargos que, según Abanto, se han vuelto la “acusación estándar” contra cualquier figura política en la actualidad.
El momento cumbre de la intervención llegó cuando se puso sobre la mesa el concepto del derecho a la resistencia frente a un poder presuntamente arbitrario.
Abanto lanzó una cifra que buscaba impactar en la narrativa del caso: 108 carpetas fiscales. Según el abogado, la acumulación de tal cantidad de investigaciones contra una sola persona no representa un ejercicio de justicia, sino una “cacería” sin precedentes en la historia judicial peruana.
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Beto Ortiz sospecha parcialidad en audiencia
La nota llamativa de la jornada, resaltada por la ácida crítica de Ortiz, fue la aparente falta de imparcialidad de algunos miembros del colegiado. El periodista describió la actitud de los magistrados como la de una “portátil” o grupo de “ayayeros”, sugiriendo que el fervor con el que recibían las palabras de Abanto restaba seriedad a la investidura del Tribunal.
Incluso, en un intercambio que rozó lo insólito, se comparó el número de procesos de Cerrón con los de criminales históricos. Al mencionar que ni personajes como Abimael Guzmán alcanzaron tal volumen de investigaciones, uno de los magistrados pareció completar la narrativa de la defensa, reforzando la tesis de la persecución política.








