Beto Ortiz lanzó duras críticas contra la reciente incursión política del humorista Carlos Álvarez, quien actualmente enfrenta cuestionamientos por presuntamente no haber consignado información relevante en su hoja de vida ante las autoridades electorales.
Según el periodista, el problema no radica solo en tecnicismos legales, sino en la falta de transparencia del candidato respecto a su pasado vinculado al régimen de los años noventa.
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Beto Ortiz y el delgado límite entre el humor y la propaganda política
En el programa ‘Amor y Fuego’, Ortiz recordó el papel que desempeñó Álvarez en la televisión estatal durante el gobierno de Alberto Fujimori. Para el periodista, el trabajo del imitador en aquel entonces no era meramente artístico, sino una herramienta de ataque contra los opositores al régimen.
“Hay un límite muy delgado entre ser humorista y ser propagandista. Y él hacía propaganda disfrazada de humor”, sentenció.
Ortiz enfatizó que este tipo de actividades le habrían otorgado cuotas de poder al imitador, permitiéndole incluso influir en nombramientos dentro del canal del Estado (RTP). Ante la defensa del candidato, quien asegura haber sido absuelto de procesos judiciales previos, el periodista fue tajante: “La condena existe. Tú tienes que consignar la condena en tu hoja de vida. ¿Qué ganas escondiéndola? ¿Crees que nadie lo va a descubrir? Es torpe”.
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El recurso de la victimización
El debate también abordó la respuesta de Álvarez ante las críticas, la cual ha sido calificada como una “campaña de demolición”. Ortiz desestimó este argumento, señalando que la victimización es un recurso común cuando los candidatos se ven evidenciados.
“Empezar una candidatura ocultando información es empezar mal”, añadió, señalando que los electores más jóvenes podrían desconocer estos antecedentes históricos debido al relevo generacional.
Finalmente, el periodista puso en duda la capacidad de Álvarez para dirigir el país, lamentando la fragmentación política actual con una sobreoferta de postulantes. “No encuentro una sola razón por la cual Carlos Álvarez debería ser presidente del Perú. Ese es el problema: ahora todo el mundo siente que puede y debe ser presidente”, concluyó Ortiz.





