El terremoto que azotó el pasado lunes a Turquía y al noroeste de Siria han causado más de 25.000 muertos y 85.000 heridos hasta el momento.
El frío gélido en la zona dificulta los rescates y redobla el castigo sobre una población desesperada. Según la ONU, al menos 870 000 personas precisan urgentemente de alimentos y, solo en Siria, 5,3 millones de personas se quedaron sin casa.
Pero, entre la muerte y la destrucción, los rescatistas siguen encontrando supervivientes. Ankara, capital de país turco ya ha dado por terminados los trabajos de rescate en las provincias de Sanliurfa y Kilis. En Siria, un convoy con ayuda humanitaria de Naciones Unidas ha llegado este sábado a las áreas afectadas controladas por los rebeldes.
El Programa Mundial de Alimentos pidió 77 millones de dólares para aportar raciones de comida a al menos 590 000 personas desplazadas a causa del terremoto en Turquía y y 284 000 en Siria.





