‘Los Pulpos‘ de Trujillo ha encontrado una nueva y preocupante vía para expandir su dominio: la venta de símbolos de extorsión a través de la popular aplicación TikTok. Lo que comenzó como una simple marca de intimidación en las calles, ahora se ha convertido en una franquicia delictiva con alcance nacional, vendida por delivery en todo el Perú.
Esta modalidad está siendo impulsada por la banda primigenia de este tipo de delito. Utilizan sus perfiles de TikTok para ofrecer descaradamente lo que sería la franquicia de la extorsión de Los Pulpos.
“Mira mano, acá no estás hablando con cualquier huevoncito. (…) Ni con un chibolo que se mete a vender stickers ajenos (…) Nosotros somos los originales”, se oye decir a un supuesto criminal que vende esta mercancía.
La economía clandestina de ‘Los pulpos’: venta de stickers y franquicias
Los stickers con símbolos como pumas, cruces, rottweilers y batmans, entre otros, se pegan como estampillas metálicas en negocios, casas y hasta buses. Estos son los sellos que identifican la amenaza y el control territorial de estas organizaciones criminales.
La novedad en el crimen organizado es la franquicia de la extorsión, que actúa como un atajo perfecto. Permite que delincuentes comunes puedan ingresar al mundo de la extorsión profesional, así lo pudo comprobar ‘ContraCorriente‘.
Pueden adquirir estos símbolos de la organización criminal a precios rebajados, en ofertas y en diversas modelos, tamaños y colores. Los stickers extorsivos se anuncian abiertamente en perfiles de TikTok, y la venta incluye también prendas como poleras y polos. Además, se ofrecen saludos personalizados para aquellos que paguen por ellos.
“Yo soy de Trujillo, mano, aunque sea para ser contra entrega, tienes que yapearme algo”, agrega el criminal.
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¿Cuánto cuestan los stickers extorsivos?
En los chats de venta, el vendedor ofrece las figuras a 50 soles la unidad, 3 por 100 y hasta 10 por 200 soles. Para concretar la compra, se solicita un adelanto del 50% del pago total.
El vendedor da un número de Yape registrado a nombre de Jaime Benites. Además, presume de su armamento, asegura “protección” y ofrece entregas rápidas.
Los pagos se dividen en dos partes, el adelanto (50%) y el resto al momento de la entrega. El vendedor, que se identifica como un miembro de Los Pulpos, pide que le yapeen la mitad y le envíen la ubicación para acercarse con su carro.
Expansión del negocio de la extorsión: el sello de ‘Los Pulpos’
Una vez que se adquieren los stickers, el vendedor establece las condiciones del pago, que es por una sola vez. El pago es único al momento de colocar el sello, y la organización criminal se encarga de un monitoreo constante.
Se monitorea cada semana, cada 15 días o cada mes, mediante llamadas para verificar la situación. El vendedor asegura que, si hay alguien que intente “darse de vivo,” solo deben “datearlo”.
Además, el vendedor advierte que si al lugar ya le están cobrando cupo, debe indicarlo desde el comienzo. El sello de Los Pulpos es reconocido y garantiza el control sobre ese espacio.
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Costo de la “protección”
El costo de la “protección” puede variar, pero siempre requiere de un adelanto del 50%. En un caso específico, el vendedor ofreció dos figuras por 800 soles, con el argumento de la facilidad por estar cerca del barrio.
La colocación de estos pequeños, brillantes y aparentemente simples calcomanías es una clara advertencia. Indica que una banda criminal específica controla ese espacio.
La policía intentó contrarrestar este dominio simbólico con stickers oficiales, pero la estrategia no logró romper el control extorsivo. Los Pulpos han respondido pegando más stickers para extender su presencia, reforzando su marca indeleble.








