Durante el escrutinio de la segunda vuelta electoral en el Perú, se observó un fenómeno que, según reportó Contracorriente, revela el clima de descontento político en el país. Numerosos ciudadanos decidieron anular sus cédulas de votación como señal de protesta ante las candidaturas de Roberto Sánchez y Keiko Fujimori. Este acto, lejos de ser un simple error, se transformó en una forma expresa de manifestar rechazo y frustración.
De acuerdo con un informe del citado programa, en los jurados electorales especiales, como el de Huaura, se encontraron cédulas con garabatos, insultos, símbolos y hasta dibujos de partidos de fútbol.
Un elector, por ejemplo, dibujó un partido completo en la boleta. Otros utilizaron palabras escritas a mano, cruces sobre los dos candidatos o símbolos económicos, como signos de soles o dólares. Estas manifestaciones, según explicó un analista en declaraciones recogidas por el medio, constituyen actos performativos que van más allá de una anulación accidental.
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Un miembro del jurado electoral señaló: “Esta cédula es nula. Está borroneada en ambas casillas. Conforme”, reflejando la frecuencia con la que se encontraron votos anulados de manera deliberada. La anulación no responde únicamente a errores; muchos decidieron convertir su voto en un espacio para el desahogo personal.
Desconexión y hartazgo político
El reportaje de Contracorriente destaca que el voto en blanco o nulo se ha convertido en un reflejo del desprestigio de la política y la desconexión entre los partidos y la ciudadanía. Se observó que parte del electorado no se identificaba con ninguna de las dos opciones principales, por lo que expresaron su inconformidad anulando el voto o escribiendo mensajes irónicos o de protesta.
En el informe se afirmó: “En Perú el voto es obligatorio, pero elegir, elegir es otro cantar”, aludiendo a la diferencia entre ejercer el derecho al sufragio y sentirse representado por las alternativas disponibles. Este fenómeno no solo refleja desinterés, sino también ira y decepción con la política peruana y sus representantes.
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Propuestas y mensajes alternativos
Algunos electores aprovecharon la boleta para proponer candidatos no inscritos, como ocurrió con simpatizantes de Jorge Nieto Montesinos, quien impulsó el voto viciado escribiendo “queremos un buen gobierno”. La reacción en chats internos de partidos también quedó documentada por Contracorriente: simpatizantes manifestaron dudas sobre las alianzas partidarias y el rumbo del liderazgo político.
En el Jurado Electoral Especial de Lambayeque, la protesta tomó matices irónicos, con electores recordando ofertas de campaña como “tres cervezas por diez soles” de Keiko Fujimori. Estas anotaciones y símbolos, aunque no influyen en el resultado final, ofrecen una radiografía del ánimo social durante la jornada electoral.
Un patrón persistente de rechazo
Especialistas consultados por Contracorriente coincidieron en que siempre existe un grupo de votantes que rechaza toda oferta electoral, incluso cuando hay múltiples opciones. Este nicho de electores canaliza su descontento por vías como el voto nulo o en blanco, y podría convertirse en un sector clave si surge una alternativa que recoja ese malestar.
Los expertos resaltan cómo estos pequeños actos de protesta, reflejados en los votos anulados, no suman al resultado oficial, pero sí dejan en evidencia el estado de ánimo de una parte significativa de la población peruana. Las elecciones no solo contaron con votos a favor o en contra de los candidatos principales, sino también con expresiones claras de rechazo, burla o esperanza de encontrar un liderazgo diferente.





