Diversos ejemplares de lobos marinos y pelícanos son hallados muertos en diferentes puntos del litoral, siendo señalada la presencia del fenómeno El Niño como la principal causa de este panorama.
La fauna marina viene siendo afectada por la escasez de alimento ante las anomalías climáticas, lo que ha encendido las alarmas de los especialistas.
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Ante esta coyuntura, las autoridades piden no tocarlos si ve alguna especie marina deambulando por las playas y respetar su espacio para evitar riesgos sanitarios.
La situación se extiende a lo largo de diversas regiones evaluadas como Paita, Chimbote, Callao, San Juan e Ilo.
En Lambayeque, una ballena jorobada de 12 metros varó muerta en la playa del distrito de San José, hecho que los pescadores locales atribuyeron al incremento térmico.
De igual manera, la población de pingüinos de Humboldt, una especie que solo habita en las costas de Perú y Chile, se ha reducido drásticamente.
Según datos de la Universidad Científica del Sur, esta variedad, que alcanzaba los 5500 ejemplares en el territorio nacional, empezó a fallecer o a migrar hacia el sur en busca de corrientes gélidas debido a que las aves e integrantes de la colonia de lobos marinos ven mermadas sus fuentes de subsistencia.
Lobos Marinos afectados por fenómeno El Niño
La alteración en el mar también perjudica la actividad extractiva. “Antes traíamos cuanto, lo más bajo, 2 cajas. Ahora están teniendo un balde, un balde y medio, 2 baldes a lo mucho”, declaró un pescador local respecto a la baja producción.
Por su parte, el biólogo Oliver Farfán, especialista de la subgerencia de limpieza pública, residuos sólidos y salud ambiental, precisó en declaraciones a Panamericana que la principal hipótesis del fenómeno es la escasez de alimentos, especialmente la anchoveta, producto de aguas calientes que migran a zonas frías.
La ausencia de este recurso obliga a los animales a buscar sustento en zonas urbanas; en Huacho, vecinos reportan la presencia de pelícanos debilitados que han ingresado a chacras en busca de tomates, lechugas y otros vegetales.
Frente a este escenario, que representa un foco infeccioso de la población, el personal municipal realiza una inspección previa ante cada reporte y efectúa el retiro de los restos bajo estrictos protocolos de seguridad.
Los animales muertos son recogidos y trasladados a zonas alejadas de la población urbana.
Sin embargo, también surgen iniciativas ciudadanas; en Chimbote, el arquitecto Yeison Chávez, integrante del colectivo Chimbote de pie, precisó que la agrupación dio de comer a las aves adquiriendo entre 5 a 6 baldes de pescado alrededor del muelle.
“Es un compromiso que tenemos con la bahía, con los seres que la habitan, y es una manera de contribuir por la naturaleza que tenemos. Si bien es cierto es un problema natural, nosotros de alguna manera queremos apoyarlos”, declaró el profesional, quien recordó que en 2014 ocurrió un panorama similar y pidió comprometerse con el cuidado ambiental.
Pronóstico desfavorable
Esta problemática podría agudearse de acuerdo con los pronósticos meteorológicos internacionales. Según estimaciones de Estados Unidos, este evento climático sería el más devastador a medida que transcurre el tiempo.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) elevó a 81% la probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, lo que convertiría a este proceso en uno de los eventos más intensos registrados desde 1950.
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Aunque dicha proyección se enfoca en el Pacífico central, el impacto en el Pacífico costero ya es evidente debido al aumento de los indicadores habituales.
Los picos para el panorama costero se registrarán en agosto y septiembre, registrándose variaciones drásticas como en Paita, donde la temperatura normal es de 17 grados y actualmente se sitúa en 22 grados, un cambio sumamente considerable para la supervivencia de especies como aves y lobos marinos.








