El presidente del Instituto Penitenciario (INPE), Iván Paredes, reiteró que anularon el servicio eléctrico durante las noches en los penales, una acción que busca eliminar las vías de comunicación de los reos con el exterior.
En ‘Al Día con Willax‘, comentó que esta decisión se enmarcó en el estado de emergencia y tiene como objetivo principal suprimir los puntos de conexión clandestinos.
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“En base a ese estado de emergencia se dictaron ciertas normas respecto al INPE. Las principales, ¿cuáles fueron? El apagón eléctrico. Ya no hay electricidad en las noches en los penales y eso que lleva como consecuencia de que no haya tomacorrientes”, explicó el funcionario.
El objetivo de esta medida es desmantelar la infraestructura que permite a los internos mantener contacto con cómplices externos para continuar sus actividades delictivas.
Paredes detalló que, con las requisas permanentes, se ha avanzado significativamente en este propósito.
“Al no haber tomacorrientes, era justamente un tema por el cual los internos, los presos, se comunicaban al exterior”, agregó.
Antenas ilegales en celdas
Los operativos de registro y control rindieron frutos inmediatos en la eliminación de elementos prohibidos.
El presidente del INPE confirmó que se ha logrado retirar la mayoría de los puntos de conexión eléctrica ilícitos en varias prisiones.
“El 60% hemos barrido con todos los tomacorrientes. Antenas. Había un montón de antenas dentro de un penal, es ilógico que haya antenas en los penales”, señaló, indicando que el control de estos artefactos es fundamental para prevenir la comunicación entre criminales y sus bandas fuera de los muros.
Iván Paredes alerta sobre déficit de personal penitenciario
Más allá de las medidas de choque, el principal desafío del sistema penitenciario es el déficit crítico de personal.
El presidente del INPE reveló la grave desproporción existente entre agentes y reclusos, un factor que compromete la seguridad y facilita el control criminal dentro de los centros.
Actualmente, el INPE cuenta con 6,000 agentes penitenciarios, distribuidos en tres turnos de trabajo. La situación es alarmante en penales como Lurigancho, donde la relación es insostenible.
“La proporción, ¿cuál es? Por ejemplo, en Lurigancho, un agente puede cuidar a aproximadamente 700 internos. Lo cual es inmenso, es imposible que un agente cuide a 700 presos, uno solo”, enfatizó.
El problema de la escasez de personal se debe, en gran parte, a la paralización en la formación de nuevos agentes.
“Lamentablemente, no ha habido anteriormente, lo que se llama el CENECP. El CENECP es el centro criminológico donde se forma a los agentes penitenciarios. No ha habido durante casi tres años. En tres años no ha habido incremento de agentes penitenciarios”, explicó.
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Para paliar esta situación, Iván Paredes anunció que se ha gestionado una solución financiera inmediata.
“Hemos obtenido un crédito suplementario para el próximo año, porque no estaba previsto en los presupuestos anteriores. Hemos tenido que hacer un presupuesto para por lo menos 500 agentes penitenciarios para salir, por lo menos en este momento de esa, de ese problema que tenemos”, concluyó.








