El pasado 17 de marzo, el Gobierno decretó estado de emergencia en Lima y Callao con el objetivo de reducir los altos índices de criminalidad. Lamentablemente, no ha dado resultados.
Los asesinatos y extorsiones se siguen dando, nadie está a salvo: emprendedores, choferes de transporte público y hasta los artistas son blancos de los delincuentes. En el Perú, la vida vale 30, 20 o hasta 10 soles por cobros de cupos.
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En lo que va del año, se han registrado aproximadamente 500 homicidios. Es decir, todas las medidas de seguridad que ha impuesto el Poder Ejecutivo, que lidera Dina Boluarte, han fracasado.
Hoy, en ‘ContraCorriente’, se dará a conocer las últimas víctimas de esta ola de criminalidad que cada vez se vuelve más incontrolable.
El pasado 11 abril, eran las 8:30 a.m., en el Callao, dos mujeres estaban Mujeres caminando tranquilamente. Segundos después se observa a un hombre de capucha negra que corre y, en el acto más cobarde que puede existir, le dispara a una de las mujeres por la espalda. Luego el sicario escapa en una camioneta negra que lo deja unas cuadras más adelante, para luego huir corriendo.
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La crueldad del Hampa no tiene límite. La noche del 12 de abril, mataron a padre e hijo dentro de una camioneta en la Panamericana Sur. La razón: dejaron de pagar un cupo de 10 soles por dos semanas.
En Villa María del Triunfo también ocurrió un horrendo caso. Dos jóvenes artistas perdieron la vida afuera de la discoteca Dembow.
Estos terribles casos muestran que el Estado no puede controlar la criminalidad y que, estando en pleno de estado de emergencia, tampoco puede contener a los delincuentes, es decir, hoy nadie nos cuida.








