La actual crisis energética por la escasez de Gas Natural Vehicular (GNV) en Lima y Callao ha cumplido 14 días, dejando a miles de conductores sin su combustible esencial tras la deflagración de una tubería en el distrito cusqueño de Megantoni.
Esta situación ha generado largas colas en los grifos y un impacto drástico en la economía de los transportistas.
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El cambio forzado de GNV a gasolina o GLP ha reducido drásticamente el margen de ganancia diaria de los taxistas, quienes aseguran que el combustible alternativo “se consume como agua”.
Mientras que una tanqueada diaria de GNV costaba en promedio 30 soles, actualmente los conductores deben invertir entre 122 y 150 soles en gasolina para cubrir la misma jornada.
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Un taxista que antes percibía entre 120 y 150 soles netos al día, hoy apenas logra llevar a casa entre 50 y 60 soles tras descontar el alto costo del combustible.
Conductores denuncian que la gasolina premium, que antes de la crisis costaba menos de 14 soles, ha subido hasta los 17 soles en algunos establecimientos.
Gobierno apoya a los buses, pero no a los taxistas
Los transportistas independientes han manifestado su malestar ante lo que consideran un favoritismo por parte de la Autoridad de Transporte Urbano (ATU), que garantizó el suministro al 100% para el Metropolitano y los Corredores Complementarios.
Los taxistas sostienen que ellos también forman parte del servicio de transporte público y se sienten privados del acceso al gas.
“El gobierno quiere que nosotros le comprendamos… pero la crisis debe ser para todos. Al menos deberían mantener el precio”, dijo un conductor de taxi afectado a ‘ContraCorriente’.
Esta desesperación ha llevado a algunos conductores a tomar medidas extremas, como abastecer sus vehículos con Gas Licuado de Petróleo (GLP) de manera improvisada, arriesgándose a explosiones peligrosas.










