El trabajo remoto e híbrido, impulsado en gran medida por la pandemia de la COVID-19, se ha afianzado a escala global y está redefiniendo el futuro laboral.
En Estados Unidos, el 83 % de los trabajadores respalda estas modalidades y el 63 % de los empresarios ya las ha implementado, con un 22 % operando completamente a distancia y un 28 % en esquemas híbridos.
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Esta tendencia no solo demuestra un cambio de paradigma, sino también la viabilidad de gestionar una empresa sin una oficina física.
“En Latinoamérica, porque en Perú no hay muchos estudios al respecto, durante la semana, las personas que trabajan tiempo completo en oficina trabajan de tres días a más de manera presencial y, cuando uno quiere reclutar a un talento, uno de los factores que preguntan es cuál es la modalidad de trabajo. El 54 % decide trabajar en la empresa dependiendo de la modalidad que tiene“, sostuvo Jorge Javier Vidalón, director de la carrera de Administración y Gestión Ambiental de la USIL, para el podcast ‘Consejo Económico‘.
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De acuerdo con el experto, “una de las grandes oportunidades del trabajo remoto es lograr el desarrollo del personal”. Para ello, el uso de “plataformas” y “softwares” se ha vuelto fundamental, permitiendo la colaboración y el seguimiento de proyectos de manera eficiente, sin importar la ubicación del equipo.
Si bien el trabajo remoto ofrece ventajas como el ahorro de costos en infraestructura y la posibilidad de contratar talento de cualquier lugar, también presenta retos.









