La violencia no da tregua en el norte del país. En la quinta etapa del asentamiento humano Ciudadela Noé, en Tumbes, el estruendo de los disparos interrumpió la calma de los vecinos, dejando como saldo el cuerpo sin vida de una mujer sobre el pavimento. La víctima fue identificada como Lucero Berrú Veliz, una joven madre de 30 años, natural de Ayabaca (Piura), quien fue interceptada mientras caminaba por la zona.
Según el reporte policial, dos sujetos armados abordaron a la víctima y abrieron fuego de manera directa. Los proyectiles impactaron en su cabeza y rostro, provocando su fallecimiento instantáneo. Tras el ataque, los sicarios huyeron con rumbo desconocido, amparados por la oscuridad y la falta de vigilancia en el sector.
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Inseguridad y la sombra del ‘gota a gota’ en Tumbes
El escenario tras el crimen fue de desolación y hermetismo. A pesar de los disparos, ningún vecino se acercó a auxiliar a la víctima de inmediato. La Policía Nacional del Perú (PNP) sostiene que en Ciudadela Noé impera una “ley de silencio” impuesta por el miedo a las represalias de bandas criminales que operan en la zona.
Las investigaciones preliminares del Departamento de Investigación Criminal (Depincri) apuntan a una hipótesis clara: una venganza relacionada con los préstamos informales bajo la modalidad del ‘gota a gota’. Esta línea de investigación cobró fuerza tras el hallazgo de mensajes intimidatorios en el perfil de Facebook de la víctima. “Lucero eres irresponsable, no pagas”, rezaba un comentario que ahora es pieza clave en las diligencias.
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Investigaciones tras terrible crimen contra joven madre
Agentes especializados rastrean los movimientos financieros y las comunicaciones de Berrú Veliz para confirmar si las amenazas provenían de mafias de prestamistas. Mientras tanto, el levantamiento del cadáver se realizó bajo estrictas medidas de seguridad debido a la alta peligrosidad del barrio, donde la extorsión parece haber ganado terreno.
Este asesinato se suma a una estadística alarmante. En lo que va del año, Tumbes registra decenas de homicidios, y solo en la última semana, cinco mujeres han sido víctimas de la violencia armada. Hasta el momento, no hay detenidos por el caso de Lucero, mientras la población exige una intervención real frente al avance de las mafias ilegales.








