El distrito de Pueblo Libre, tradicionalmente considerado una zona segura, fue escenario de un violento ataque que evidencia la expansión de la red de extorsión en Lima.
En la cuadra 17 de la avenida Bolívar, un bus de la empresa Transporte Pesquero fue interceptado por un vehículo blanco desde el cual se efectuaron múltiples disparos, poniendo en riesgo la vida de pasajeros y transeúntes en una zona rodeada de universidades y hospitales.
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Ataque a plena luz del día en Pueblo Libre
La rápida reacción de la Policía Nacional del Perú (PNP) permitió interceptar el vehículo y capturar a los responsables poco después del atentado. Sin embargo, lo más alarmante surgió durante el interrogatorio. Uno de los detenidos confesó que el ataque no fue un acto aislado, sino una orden directa de su progenitor: “Mi papá me dio ese carro. Un carro blanco. Ni siquiera sabía que (sic) solo me dijo: ‘a la espalda de La Mar, un carro blanco con verde y rojo o medio gris”, declaró el sicario, revelando que recibió un pago de 200 soles por ejecutar el disparo.
El segundo implicado intentó desvincularse alegando que solo cumplía labores de taxi por una tarifa de 40 soles la hora. No obstante, las autoridades confirmaron que el vehículo operaba como soporte logístico para las bandas que asedian el sector transporte, moviéndose estratégicamente entre Pueblo Libre y el Callao.
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Empresa volvió a ser víctima de sicarios
Este incidente marca un punto crítico en la crisis de inseguridad ciudadana. Según cifras recientes, los crímenes ligados a la extorsión en el transporte público están próximos a superar la barrera de las 100 víctimas en lo que va del año. La modalidad se repite: seguimiento de unidades, disparos a plena luz del día y una estructura criminal dirigida por cabecillas que, a pesar de estar tras las rejas, mantienen el control operativo de sus organizaciones.
Si bien el patrullaje preventivo en Pueblo Libre facilitó una captura inmediata —a diferencia de lo que ocurre habitualmente en distritos de Lima Norte—, el hecho de que el bus atacado ya hubiera sufrido un atentado el fin de semana previo subraya la vulnerabilidad de las empresas de transporte. La impunidad con la que operan los nexos familiares dentro y fuera de los penales sigue siendo el mayor desafío para la seguridad nacional.










