La madrugada en el emporio comercial de Gamarra se tiñó de sangre tras un feroz ataque bajo la modalidad de sicariato. Eran las 5:38 a. m. cuando Álvaro Mauricio Alatrista Chávez fue interceptado en la puerta de la estación del Metro de Lima, en la avenida Aviación, por un sujeto que le disparó a traición y sin mediar palabra.
Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en que la víctima, vestida con polo negro y pantalón beige, caminaba hacia el ingreso del transporte cuando el atacante apareció por su espalda. Tres impactos de bala en la cabeza terminaron con su vida de forma instantánea. Tras el crimen, el sicario huyó rápidamente a bordo de una motocicleta donde lo esperaba su cómplice.
- TAMBIÉN PUEDES VER: “Bebé no puede volver con sus padres”, sostiene director del Ministerio de la Mujer
Inseguridad en La Victoria: ajuste de cuentas y una víctima colateral
Testigos presenciales revelaron que los criminales esperaron pacientemente a su objetivo. “Estuvieron estacionados allí, incluso le preguntaron el precio del caldo a una vendedora para disimular”, relató un comerciante de la zona. Sin embargo, la violencia no solo alcanzó a Alatrista.
Una cuarta bala perdida impactó en el hombro de Hernán Matamoros Crispín (49), un vendedor ambulante que iniciaba su jornada laboral. Su esposa, Hayde Valderrama, relató entre lágrimas cómo el serenazgo tuvo que trasladarlo de emergencia al Hospital Dos de Mayo, donde afortunadamente ya se encuentra fuera de peligro.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Familiar de joven atropellado asegura que adulto mayor “quiere evadir la justicia”: “Inculpan a mi sobrino”
Las investigaciones policiales han arrojado luz sobre el oscuro historial de la víctima. Álvaro Alatrista Chávez no era un desconocido para la justicia: contaba con antecedentes por tráfico ilícito de drogas y formó parte de la banda criminal ‘Los Sanguinarios de Cangallo’, implicada en el asalto a una juguería en Jesús María en el 2013. Paradójicamente, en el año 2023, Alatrista se desempeñó como sereno de la municipalidad, según registros de constancias laborales.
Susana Saldaña, representante de los trabajadores de Gamarra, exigió celeridad al Ministerio Público y a la Policía Nacional. “Es lamentable que esto suceda aquí. Todo indica que se trata de un ajuste de cuentas”, señaló.
Por su parte, los comerciantes viven con el temor constante y han solicitado que el patrullaje policial inicie antes de las 5:00 a. m. para proteger a quienes llegan de madrugada. El caso ha quedado en manos del DEPINCRI de La Victoria.








