El presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, endureció su postura frente al paro de transportistas convocado recientemente. En una entrevista, el jefe del Gabinete Ministerial sostuvo que la medida de fuerza no responde únicamente a demandas gremiales, sino que está impulsada por el contexto electoral de este año.
Según Álvarez, la proximidad de los comicios parlamentarios, regionales y municipales ha generado un escenario de “apremio” donde diversos actores buscan capitalizar el descontento social.
“Hay muchos intereses políticos de por medio”, subrayó a Panamericana, sugiriendo que la movilización es utilizada como plataforma proselitista.
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Infiltración criminal e informalidad en el transporte, según Ernesto Álvarez
Uno de los puntos más polémicos de sus declaraciones fue la denuncia sobre la presunta colusión entre transportistas y bandas criminales. El premier no dudó en señalar que, al igual que en otras instituciones del Estado, existen “malos elementos” dentro del sector que estarían entregando información estratégica a las organizaciones delictivas que extorsionan a las empresas.
“Incluso las empresas formales están teñidas de informalidad”, remarcó Álvarez, dibujando un panorama crítico sobre la estructura del sector.
Para el Ejecutivo, esta complejidad interna y las pugnas de intereses dificultan la implementación de soluciones rápidas y efectivas.
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La inseguridad: un problema a largo plazo
Respecto a la principal demanda de los gremios —el cese de la violencia y las extorsiones—, el titular de la PCM fue tajante al afirmar que un paro no tiene la capacidad de resolver el problema de la inseguridad ciudadana. Aunque aseguró que el Gobierno está “atacando” el fenómeno, advirtió que los resultados tangibles no serán inmediatos.
“El resultado final, el hecho de que ya no haya nadie de transportes que sea atacado, lo vamos a tener al cabo de varios años”, sentenció Álvarez.
Finalmente, pese a la tensión, el premier dejó abierta la puerta al diálogo con dirigentes como Martín Ojeda, a quien calificó de “cercano” a la PCM. Sin embargo, se mostró escéptico sobre la posibilidad de que las reuniones logren desactivar la protesta, señalando que, históricamente, los gremios no suelen suspender sus medidas de fuerza una vez anunciadas.









