La tranquilidad de la avenida Salaverry, en Jesús María, se vio interrumpida por una persecución de película que puso en evidencia, una vez más, la agresividad del transporte informal en Lima.
Luis Antonio Maldonado Rojas, un conductor que realizaba el servicio de “taxi colectivo”, prefirió poner en riesgo la vida de transeúntes y efectivos policiales antes que someterse a una intervención de rutina. El sujeto no dudó en embestir una motocicleta de la Policía Nacional para abrirse paso, iniciando una fuga frenética.
Colectivero que desató persecución en Jesús María
Las cámaras de videovigilancia de la Municipalidad de Jesús María registraron cada segundo del escape. Maldonado Rojas condujo de forma temeraria por la avenida Gregorio Escobedo, subiéndose a las veredas y cruzando sardineles sin importar la integridad de los peatones que circulaban por la zona.
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En un intento desesperado por eludir a las autoridades, ingresó intempestivamente al estacionamiento de una clínica en la calle Costa Rica, comprometiendo la seguridad de pacientes y personal médico. Finalmente, el trabajo conjunto entre el Serenazgo y la PNP permitió su captura tras quedar completamente acorralado.
Buscó excusarse
Una vez intervenido y mientras un agente herido era auxiliado, la actitud desafiante de Maldonado Rojas se transformó en una victimización que causó indignación. “He hecho mal, he hecho mal, me ganaron los nervios. Estoy con los nervios y con tratamiento psicológico”, alegó el detenido mientras era reducido en el suelo.
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Esta justificación, centrada en un supuesto estado mental alterado, contrasta drásticamente con la frialdad de sus maniobras previas, donde utilizó su vehículo como un arma para evadir la justicia.
Tenía más de medio millón de soles en papeletas
Más allá del peligro causado en las calles, el historial del infractor revela una negligencia sistémica. Según los registros oficiales de la Autoridad de Transporte Urbano (ATU), el chofer cuenta con 35 infracciones graves que suman una deuda aproximada de 580,000 soles.
Este “peligro sobre ruedas” fue trasladado a la comisaría del sector para responder por los delitos de peligro común y resistencia a la autoridad.








