Pese a que el gobierno de José Jerí declaró estado de emergencia para Lima y Callao, sicarios acabaron con la vida de un agente de la Policía Nacional del Perú (PNP), identificado como Jordi Escobedo Mori (23), en el distrito de Carabayllo.
Los atacantes ultimaron a balazos al alférez cuando se encontraba dentro de su vehículo en compañía de una mujer, quien sería su pareja. No obstante, el crimen tuvo lugar en una zona que no tiene cámaras de vigilancia, por lo que hace difícil las diligencias.
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Desconocidos interceptaron a policía en Carabayllo
Reportes preliminares indican que un alférez fue abordado por desconocidos. Estos individuos procedieron a dispararle repetidamente. El ataque ocurrió cuando los sujetos le cerraron el paso al oficial.
En el lugar de los hechos se recogieron múltiples casquillos de bala. Testigos de la zona confirmaron haber escuchado una ráfaga de disparos. La evidencia balística respalda la versión de un tiroteo intenso.
El oficial fue trasladado gravemente herido a un hospital cercano. Pese a los esfuerzos médicos, se confirmó su fallecimiento en el centro de salud. La mujer que lo acompañaba resultó ilesa, aunque visiblemente afectada.
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General PNP sostiene que asesinato de agente es “extraña”
El general Manuel Vidarte, líder de la Región Policial de Lima, confirmó que el caso se encuentra en plena fase de investigación. En declaraciones al noticiero ‘Al Día de Willax‘, señaló que el móvil del crimen aún no ha sido esclarecido por las autoridades.
Vidarte expresó el pesar de la institución por la pérdida del efectivo. Se trataba de un joven suboficial cursando su segundo año de alférez. Indicó que falleció en “extrañas circunstancias” mientras estaba en su vehículo personal, un Subaru, junto a su pareja.
El jefe policial reiteró la falta de claridad sobre los motivos del deceso. Aunque se manejan algunas hipótesis sobre lo ocurrido, la investigación debe esperar los resultados de diversas pericias y la recolección de elementos adicionales para avanzar.
El general precisó que la evidencia descarta un robo como causa. La muerte ha sido catalogada como “extraña” por los investigadores. No existían amenazas previas ni llamadas extorsivas en su contra, y no le robaron su arma, su celular ni el automóvil.
La novia del oficial, que ocupaba el asiento del copiloto, está estable. Ella fue la testigo clave que logró comunicarse con las autoridades para reportar el ataque inmediatamente después de que ocurriera. Su testimonio es crucial para la investigación en curso.









