La imagen es potente y se difunde con rapidez: presos arrodillados, con las manos en la cabeza o la nuca. Esta escenografía acompaña el mensaje que el presidente José Jerí busca transmitir desde el inicio del estado de emergencia: tiene la receta para acabar con el crimen organizado.
Los operativos desplegados confirman que el mandatario ha decidido aplicar el ‘Plan Bukele’, una estrategia de mano dura que, según informes, fue estudiada por el gobierno de su antecesora pero nunca implementada. La referencia es clara: El Salvador, país que actualmente ostenta la tasa de delincuencia más baja de América Latina.
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José Jerí copia hasta su manera de vestir de Bukele
La estrategia de Jerí no es solo de fondo, sino también de forma. Al igual que su homólogo salvadoreño, el presidente peruano adopta una vestimenta informal, usualmente con la camisa blanca remangada, tanto en mensajes a la nación como en visitas al Congreso.
Estos recorridos, especialmente a las prisiones, son transmitidos permanentemente por TikTok, buscando replicar el estilo de Nayib Bukele para ganar aceptación popular mientras se enfrenta a la delincuencia.
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Mientras el apodo ‘Nayib Jerí’ gana tracción, el debate se instala sobre la viabilidad de la “ola salvadoreña” en el contexto peruano. El gobierno, por su parte, se mantiene firme en su mensaje: “Las guerras se ganan con acciones, no con palabras. Viva el Perú”.





