La reciente decisión judicial que dictó prisión preventiva contra el expresidente Martín Vizcarra desató una fuerte polémica en el ámbito político y mediático.
Sin embargo, las declaraciones de la periodista y abogada Rosa María Palacios generaron rechazo y desconcierto en diversos sectores, en especial por sus cuestionables argumentos respecto al caso.
ROSA MARÍA PALACIOS Y SU IRRACIONAL DEFENSA
En su análisis, Palacios minimizó el riesgo de fuga del exmandatario, preguntándose retóricamente: “¿Peligro de fuga para un hombre que quiere ser presidente del Perú? ¿Por qué se fugaría?”.
Además, afirmó que la prisión preventiva carece de sentido y que, presumiblemente, en la apelación Vizcarra será liberado. Con estas palabras, la abogada prácticamente blanquea al exgobernante, llegando a decir que “ya logró su cometido, ser mártir de la democracia”.
Esta defensa resulta problemática y poco rigurosa. Ignorar la gravedad de las acusaciones y desestimar la medida judicial como algo sin sustento revela un sesgo preocupante. Más aún, utilizar un discurso que idealiza a un político imputado por corrupción significa faltarle el respeto no solo a la justicia, sino también a los principios democráticos.
MILAGROS LEIVA DURA CONTRA LA PERIODISTA
Por el contrario, la periodista Milagros Leiva se mostró indignada con las declaraciones de Palacios. En tono crítico, respondió: “¿Qué estás tomando, Rosa María Palacios? ¿Mártir de la democracia Martín Vizcarra? Nunca, nadie, se había atrevido a tanto”.
Leiva enfatizó que idolatrar a Vizcarra, “un verdadero corrupto y un miserable que no hizo lo que debía durante la pandemia”, representa una falta de respeto a todos los mártires y auténticos defensores de la democracia.
VIZCARRA: TODO MENOS UNA “VÍCTIMA”
Mientras Rosa María Palacios sostiene que Vizcarra sufre una persecución política, las evidencias recogidas apuntan a un exmandatario con serios cuestionamientos por actos de corrupción. La insistencia de Palacios en mostrarlo como un acusado perseguido exclusivamente por razones políticas oculta la realidad de un proceso judicial en curso y las pruebas que motivaron la prisión preventiva.
Por ende, este debate mediático no solo enfrenta opiniones, sino que también pone en jaque la credibilidad de quienes defienden sin fundamentos a figuras cuestionadas.





