La congresista Vivian Olivos oficializó su salida de Fuerza Popular (FP) tras 15 años de pertenecer a sus filas, confirmando una profunda grieta con la cúpula del partido.
La experimentada política, quien se define como una mujer de bases, criticó abiertamente la falta de lealtad en la toma de decisiones por parte de la dirigencia de FP.
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Olivos lamentó que este quiebre se haya generado a pesar de su activa defensa y sacrificio por la agrupación naranja a lo largo de los años.
Vivian Olivos y el quiebre de la lealtad
La legisladora expresó el gran dolor que le produce abandonar un partido donde militó por más de una década y media.
Explicó que su concepción de la política se basa en una lealtad recíproca: “La lealtad viene de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo“.
Olivos se identificó como una “mujer de bases” y representante del “fujimorismo antiguo”, forjado junto a la gente. Esta identidad contrasta con lo que denominó la “escuela naranja”.
Su principal crítica se centró en la elección de ciertos candidatos para las próximas elecciones.
La congresista señaló que no puede “tolerar” que el partido avale a postulantes con vínculos directos con la oposición.
Puso como ejemplo el caso de un diputado postulado por el partido, cuya esposa milita en Perú Libre.
Cuestionó cómo se podría pedir el voto por Keiko cuando existen conflictos de interés tan evidentes en las mismas filas.
Falta de comunicación
La legisladora aseguró que estas candidaturas cuestionadas se repiten en su región, Lima provincias, y en otras regiones.
Afirmó que esta sensación de descontento no es solo suya, sino que proviene directamente de las bases y de otros aspirantes.
Olivos señaló que, ante las dudas, buscó una respuesta de la dirigencia para poder justificar las decisiones ante sus propios militantes.
Intentó comunicarse con altos funcionarios como Miki Torres e incluso llamó al hoy candidato a vicepresidente Luis Galarreta.
Lamentablemente, sus intentos fueron ignorados. Declaró que nunca tuvo una explicación sobre el “porqué de la designación” de esas personas.
Confirmó, además, que su relación con la lideresa del partido, Keiko, siempre fue distante.
“Pocas veces” conversó con ella en sus casi cinco años en el Congreso, manejando sus propios problemas sin molestarla.
Vivian Olivos exhorta a Keiko
La renuncia de la congresista no fue una simple deserción, sino un éxodo. Reveló que no se va sola: dos secretarías provinciales, numerosos militantes y candidatos la han seguido, motivados por la misma frustración.
Olivos resaltó el esfuerzo que hizo por la agrupación: “Me he sacado el ancho por el partido“.
Recordó haber votado militantemente, buscado firmas para el indulto de Alberto Fujimori y vendido libros para el partido.
Reafirmó que no volverá a postular por la facción, pese a haber sido invitada por tres partidos diferentes.
En un llamado directo a la líder del partido, le rogó que “reaccione” por el bien del país, señalando que “ya olvídese de mí, yo ya fui“.
La representante de Lima provincias alertó que la sensación en su región y en otras es que “muchos fujimoristas están descontentos” y “no la ven” en una eventual segunda vuelta.
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“(¿Ve a Keiko en segunda vuelta?) Espero que sean dos de derecha por el bien del país. No lo veo a Carlos Álvarez, pero sí a Rafael López Aliaga. En varias regiones están descontentos con Keiko Fujimori, por lo que le pido que reaccione. Olvídese de mí”, afirmó.
Concluyó que, al marcharse, ya no ayudará a la aspirante presidencial en su región. Su decisión la sitúa como una política que “habla de frente” y que no “agacha la cabeza” ante la cúpula.









