El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, se pronunció tras la diligencia de interrogatorio al presidente de la República, José Jerí, en el marco de las investigaciones por el denominado caso ‘Chifagate’. Gálvez fue enfático al señalar que, a diferencia de otros procesos mediáticos, esta vez el Ministerio Público actuará con un celo extremo.
Durante la diligencia, se formularon un total de 30 preguntas que, según detalló el fiscal, no fueron comunicadas previamente al investigado.
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“Es en ese momento que se le pregunta y él contesta espontáneamente”, aclaró en el programa ‘Ahora y En La Hora’, descartando cualquier tipo de direccionamiento o preparación previa de las respuestas por parte de la defensa.
Tomás Gálvez asegura un compromiso con la confidencialidad
Uno de los puntos que mayor suspicacia genera en la opinión pública es la recurrente filtración de testimonios en casos de alto perfil. Ante esto, Gálvez apeló al mandato del Tribunal Constitucional (TC), que ha reforzado el principio de reserva en las investigaciones fiscales para proteger tanto el éxito de la pesquisa como los derechos fundamentales de los involucrados.
“La reserva es mayor en este caso… sería mucho más grave que se filtre alguna noticia que pueda perjudicar la investigación o afectar al investigado”, afirmó el fiscal.
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Sin copias ni registros externos
Para garantizar que no existan fugas de información, Gálvez aseguró que se han tomado medidas administrativas sin precedentes. Confirmó que ni siquiera se le han otorgado copias del acta al propio presidente ni a terceros interesados. La documentación permanece bajo custodia exclusiva de los fiscales responsables.
“Lo tenemos nosotros los fiscales, con absoluta responsabilidad, y eso no se va a filtrar bajo ningún supuesto”, sentenció, poniendo su palabra de por medio ante las críticas que señalan al Ministerio Público como una fuente habitual de filtraciones a la prensa. El caso ‘Chifagate’ entra así en una etapa crucial donde el silencio procesal será la regla de oro.







