En noviembre de 2020, el Perú vivió una de las semanas más intensas de su historia reciente, en el contexto de la pandemia del Covid-19. La vacancia presidencial, las protestas y un gobierno que duró solo cinco días, colocaron a Manuel Merino de Lama en el centro de la escena política nacional.
Casi cinco años después de aquellos sucesos, en octubre de 2025, el expresidente ofrece su perspectiva sobre lo que vivió. Considera que la situación actual del país es una consecuencia de los acontecimientos de dicho año.
Desde su residencia en Lima, Manuel Merino rompe su silencio para abordar el Perú que recibió y del cual fue la máxima autoridad por un breve periodo.
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Manuel Merino: a cinco años de la crisis que marcó al Perú
El 9 de noviembre de 2020, el Congreso de la República aprobó la vacancia de Martín Vizcarra con 105 votos a favor. La causal fue la incapacidad moral permanente.
Dicha gestión presidencial fue descrita como una etapa marcada por la improvisación y la manipulación política. Sobre el exmandatario pesaban graves acusaciones de corrupción que no logró aclarar.
La decisión del Parlamento fue presentada no como un golpe, sino como la aplicación de un mecanismo constitucional. Se argumentó que se actuó frente a un presidente que había perdido credibilidad. Tras la destitución, Manuel Merino, quien era presidente del Congreso, asumió el cargo como lo establece la Constitución.
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Vacancia de Martín Vizcarra e ingreso de Manuel Merino
La llegada de Merino al poder fue calificada por ciertos sectores políticos y mediáticos como un “golpe parlamentario”. Estos mismos sectores protegieron a Vizcarra e instalaron esa narrativa.
A la sucesión constitucional se le llamó “golpe” y se convocó a los jóvenes a manifestarse en las calles. Durante los días siguientes, las protestas se multiplicaron en la capital y en diversas regiones del país.
El rechazo al gobierno interino se hizo evidente en las movilizaciones. La tensión alcanzó su punto más alto durante la marcha del 14 de noviembre en el centro de Lima.
Inti y Bryan
En esa jornada, los jóvenes Inti Sotelo y Bryan Pintado perdieron la vida. Este hecho marcó el fin del breve gobierno. Al día siguiente, Manuel Merino presentó su renuncia ante el país.
“El cuestionamiento de Inti y Bryan, o sea, vimos la paja en el ojo ajeno y no vimos la viga que teníamos atravesada. ¿Por qué? Porque muertos tuvo Vizcarra, muertos tuvo Sagasti y muertos tuvo Castillo, pero los muertos de Merino tenían más valor. Todavía hay jóvenes que creen que yo fui un golpista, todavía hay jóvenes que creen de que lo que ocurrió en ese momento fue un golpe de Estado o fue, digamos, un abuso de poder de parte del Congreso, cuando en realidad lo que hizo el Congreso fue defender a los 33 millones de peruanos. Y lo que hicimos nosotros es cumplir lo que la Constitución manda, hacer una asunción presidencial como realmente corresponde. Y creo yo que si en ese momento no renunciaba, estaba dispuesto a que puedan haber uno o dos muertos más”, declaró en exclusiva a ‘ContraCorriente’.
Tras su salida del poder, el exmandatario fue objeto de críticas, investigaciones y diversas campañas en redes sociales. Por suceder constitucionalmente a Martín Vizcarra, los defensores del exmandatario lo declararon su enemigo.
Cuatro años después de los hechos, Manuel Merino asegura que el tiempo pondrá las cosas en su lugar. En sus propias palabras, afirma sobre su gestión: “hicimos lo que pudimos hacer y que estoy seguro que no lo hubiese hecho otro representante que no tuviese tenido el expertiz político que tuve yo. Le dimos en esta oportunidad a los más de 4 millones de peruanos que utilicen su AFP. No más vacunas, no más pruebas rápidas, pruebas moleculares y eso se mantuvo al menos, pero definitivamente no prosperamos porque el gobierno de Martín Vizcarra fue la continuidad del gobierno de Sagasti”.
Estos cinco días cambiaron la historia reciente del país. Ahora, el expresidente busca reivindicar su versión de los hechos frente a los juicios de la política y la memoria colectiva.






