La figura de Dina Boluarte ha vuelto a la escena pública, pero no para rendir cuentas, sino para hacer gala de un estilo de vida que contrasta drásticamente con la “austeridad” que pregonaba al asumir el mando.
Tras su salida del poder por incapacidad moral permanente —luego de que el Congreso le retirara el respaldo—, la expresidenta ha sido captada en situaciones que reafirman su debilidad por el lujo.
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Dina Boluarte en reuniones familiares y procesos judiciales
Recientemente, Boluarte fue fotografiada en la cafetería Origen, ubicada en el distrito de Surquillo, cerca de su residencia. En las imágenes se le observa junto a su hermano, Nicanor Boluarte, quien actualmente enfrenta procesos judiciales por presuntos actos de corrupción ocurridos durante la gestión de su hermana.
A diferencia de reuniones pasadas donde se le veía acompañada por exministros como Morgan Quero, esta vez el entorno fue estrictamente familiar, aunque vigilado por su seguridad personal.
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El retorno del “estilo Rolex”: grifería de 10,000 soles
Sin embargo, lo que más ha indignado a la opinión pública es su reciente visita a la tienda Decor Center en la avenida República de Panamá. Fiel a la estética que mostró con los polémicos relojes Rolex y las cirugías estéticas, Boluarte fue vista adquiriendo acabados de alta gama para renovar su cocina.
Según documentos y facturas visualizadas, la expresidenta desembolsó 4,776 soles en solo tres productos: una grifería monocomando alemana y válvulas de cromo. A esto se sumaría un lavadero de materiales premium como granito o cuarzo, cuyo valor individual supera los 2,000 soles. Se estima que el gasto total en remodelación podría ascender a los 10,000 soles.
Dina en una realidad paralela
Mientras el país atraviesa una profunda crisis de inseguridad y recesión económica, Boluarte parece vivir en una burbuja de opulencia. La mujer que llegó al poder con un discurso de origen humilde hoy prefiere el brillo del cromo importado, ignorando el peso de las investigaciones por las muertes en las protestas y la inestabilidad que marcó su gobierno. Para la expresidenta, la austeridad parece haber sido solo una estrategia de campaña, hoy reemplazada por facturas de lujo en los distritos más exclusivos de Lima.






