La Junta Nacional de Justicia (JNJ) confirmó la suspensión por seis meses de Delia Espinoza como fiscal suprema, una medida que culmina un proceso disciplinario marcado por la confrontación y la politización. La decisión, que algunos analistas consideran podría volverse indefinida, se formalizó tras la deliberada ausencia de Espinoza en su audiencia de descargos.
En un acto de abierto desafío, Espinoza optó por realizar una conferencia de prensa a la misma hora de su citación en la JNJ. Acompañada solo por dos fiscales adjuntos y sin el respaldo de los demás fiscales supremos, denunció una persecución en su contra, rompiendo así los puentes institucionales de forma definitiva.
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Las graves faltas que llevaron a la suspensión de Delia Espinoza
El proceso disciplinario de la JNJ se centró en cuatro cargos vinculados a la negativa de Espinoza a acatar un fallo que ordenaba la restitución de Patricia Benavides como fiscal suprema y fiscal de la nación.
Se le imputó omitir la orden judicial, continuar ejerciendo como máxima autoridad del Ministerio Público, negarse a recibir a Benavides en la sede fiscal el pasado 16 de junio y no convocar a la Junta de Fiscales Supremos para formalizar dicha reincorporación. Además, se le acusó de instigar al personal para impedir el cumplimiento del mandato.
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Una estrategia de confrontación y politización
La defensa de Espinoza, liderada por el abogado Luciano López, intentó hasta el último momento paralizar el proceso mediante una acción de amparo, pero su destino era inevitable.
En sus últimas actuaciones, la ahora suspendida fiscal siguió una estrategia de “brutalidad política”, buscando polarizar a la opinión pública.





