El debate sobre el financiamiento de los partidos políticos y la gestión de la publicidad estatal ha vuelto al centro de la opinión pública. En una reciente intervención, Beto Ortiz reavivó la polémica al defender la esencia de la Ley 30793, conocida como la ‘Ley Mulder’, del reconocido político Mauricio Mulder, la cual buscaba prohibir la publicidad estatal en medios de comunicación privados.
Según el periodista, esta norma representaba un mecanismo efectivo para frenar la dependencia económica de la prensa frente al gobierno de turno.
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La ‘Ley Mulder’ frente al “festín” de la franja electoral, desde la vista de Beto Ortiz
Para Ortiz, la derogación de dicha ley permitió que se mantenga lo que él denomina el “mermeleraje”, un sistema donde la pauta oficial influiría en la línea editorial de los grandes medios. Sin embargo, su crítica más feroz se dirigió hacia el modelo actual de la franja electoral, asegurando que este mecanismo se ha transformado en un despilfarro de recursos para el tesoro público.
“Es la farra de los recursos del Estado, la farra del dinero de todos los peruanos para hacerle campaña a los 36 o 38 aventureros que han decidido lanzarse a la piscina”, sentenció el comunicador.
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“Hasta el partido más miserable se va con los bolsillos llenos“
El periodista argumenta que la existencia de fondos estatales destinados exclusivamente a la publicidad de candidatos incentiva la proliferación de partidos políticos sin una base ideológica real. Bajo esta lógica, el sistema electoral se convierte en un “negociazo” donde incluso las agrupaciones con menores recursos terminan beneficiándose económicamente de la exposición mediática pagada por el contribuyente.
Ortiz comparó la austeridad que proponía la ‘Ley Mulder’ con la “lluvia de millones” que hoy reciben los partidos. Según su visión, si no existiera este incentivo económico, el número de candidatos se reduciría drásticamente a aquellos con una vocación genuina. “Hasta el partido más miserable se va con los bolsillos llenos”, añadió, cuestionando también el origen del financiamiento privado que fluye paralelamente desde los grandes grupos económicos del país.
Finalmente, el análisis concluye que la estructura actual no solo afecta el bolsillo del ciudadano, sino que degrada el ejercicio periodístico. Mientras la franja electoral siga siendo un botín asegurado, la reforma política en el Perú continuará siendo una tarea pendiente.







