Entre la multitud de personas que se acumulan a las afueras del aeropuerto de Kabul, en un intento por escapar de Afganistán, una pequeña niña es levantada por encima del alto muro perimetral para ser entregada a soldados estadounidenses. En otra escena, un bebé pasa de mano en mano en una cadena improvisada para que llegue lo más cerca del aeropuerto posible, con la intención que algún militar se lo lleve del país.
Las dos escenas, compartidas en las redes sociales, reflejan la desesperación que viven miles de afganos tras la toma de poder de los talibanes. Son varios los padres y madres que se dispusieron a entregar a sus hijos al personal militar para protegerlos de la crisis que atraviesa el país, y de las estrictas leyes que promulgan los insurgentes, fundados en el islam extremo, en las que, por ejemplo, los derechos de las mujeres están ampliamente coartados.





