El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asistió junto a su esposa al velorio de Pelé, que se realizó en Vila Belmiro, donde asistieron miles de aficionados.
El mandatario, quien el pasado lunes tomó juramento, llegó al Estadio de Santos y se le vio con un rostro que reflejaba la profunda tristeza que sentía por el fallecimiento de Edson Arantes do Nascimento, quien perdió la vida el jueves 29 de diciembre.
Lula no pudo contener las lágrimas al momento de consolar a la viuda del exfutbolista y al resto de sus familiares, el jefe de Estado brindó sus respetos ante el féretro de Pelé y, al retirarse, el cuerpo del crack brasileño fue llevado por una guardia a un camión de bomberos que lo trasladó al cementerio Memorial Necrópole Ecuménica, su última morada.
El cortejo fúnebre se abrió paso entre una multitud de aficionados que querían darle el último adiós a la leyenda del fútbol.





