El papa Francisco presidió hoy la misa del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, luego de permanecer 3 días hospitalizado a causa de una bronquitis.
"Jesús abandonado nos pide que tengamos ojos y corazón para los abandonados. Para nosotros nadie puede ser marginado", comentó ante una plaza con 60.000 fieles.
Francisco recordó a un mendigo muerto "solo y abandonado" como una encarnación actual de Cristo.
"Muchos necesitan nuestra cercanía, muchos abandonados, también yo necesito que Jesús me acaricie, que esté cerca de mí, y por eso voy a buscarlo en los abandonados y en los solitarios", manifestó el Santo Padre.
El Papa Francisco fue internado, el pasado miércoles, por una bronquitis. Sin embargo, ayer recibió el alta y pudo inaugurar la Semana Santa.





