Las autoridades sanitarias de Paraguay y Argentina confirmaron este viernes la detección de los primeros casos de la influenza A H3N2 subtipo K, denominada coloquialmente como “supergripe”.
Esta variante, que ya ha circulado con intensidad en el hemisferio norte, se caracteriza por poseer cambios genéticos que facilitan una propagación más acelerada entre humanos, aunque los expertos aclaran que no representa un incremento en la tasa de mortalidad.
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Alerta epidemiológica y vigilancia en el Cono Sur ante influenza H3N2
En Paraguay, el Ministerio de Salud Pública identificó el brote en un grupo de viajeros que regresó recientemente de Brasil. Según Andrea Ojeda, titular de la Dirección General de Vigilancia de la Salud, de diez personas testeadas, seis dieron positivo a la variante K. Los casos se concentran en el Área Metropolitana de Asunción, lo que ha llevado al gobierno a emitir una alerta epidemiológica ante el riesgo “relativamente alto” de expansión comunitaria.
Por su parte, Argentina reportó sus primeros tres casos a través de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS). Los afectados son dos adolescentes en la provincia de Santa Cruz y un niño en la Ciudad de Buenos Aires.
El menor requirió una breve internación de dos días para observación, pero evolucionó favorablemente y ya fue dado de alta. Las autoridades argentinas enfatizaron que, si bien el virus es más contagioso, la situación se mantiene dentro de los parámetros esperados para la temporada.
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La llegada de la variante K no es un fenómeno aislado en la región. Países como Bolivia, Perú, México, Costa Rica y Colombia también han reportado detecciones en días recientes. Ante este escenario, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a las naciones a reforzar los sistemas de vigilancia genómica y a intensificar las campañas de vacunación, priorizando a adultos mayores y grupos de riesgo para evitar complicaciones en el sistema sanitario.










