Un hombre de nacionalidad inglesa relató su experiencia tras fallecer por breves minutos luego de perder casi dos litros de sangre.
El escritor Kevin Hill, de 55 años, fue internado por calcifilaxis, enfermedad en donde el calcio se acumula en los pequeños vasos sanguíneos de los tejidos grasos y de la piel.
Sobre su corta muerte manifestó que la transición fue pacífica: "No hay luz al final del túnel", expresó.
"No estaba mirando mi cuerpo, pero estaba separado de mi cuerpo. Era como si estuviera en el reino de los espíritus: estaba consciente de lo que estaba pasando, pero tenía mucha paz", contó.
Además, aseguró que podía observar al personal de salud tratando de salvarlo, porque su alma estaba separada de su cuerpo.
"Es como que fui a dormir y me desperté vivo, y el sangrado se había detenido. Sabía que no era mi hora de morir. Esta situación me ha hecho reenfocar mis prioridades", acotó.





