Se han realizado una serie de estudios que demuestran que aquellas personas que se han visto afectadas por el virus de la COVID-19 de manera prolongada, luego de haber sido hospitalizadas, tienen más probabilidades de presentar cierto tipo de daño en alguno de sus órganos principales.
Esta investigación hecha en Reino Unido, constó en la realización de una serie de resonancias magnéticas, las cuales mostraban que los pacientes tenían tres veces más posibilidades de presentar cierto tipo de anomalías en algunos de sus órganos, tales como el cerebro y/o los riñones.
Luego de este descubrimiento, los investigadores involucrados consideran que el degradado estado de sus órganos puede guardar cierto tipo de vínculo con el hecho de que la enfermedad se desarrolló en esos pacientes examinados.
Asimismo, se espera que con estos resultados se pueda ayudar a la medicina a conseguir avances en los tratamientos que se emplean hasta el momento para combatir el denominado COVID prolongado.
Cabe destacar que algunos pacientes, tras ser dados de alta, cinco meses después, sus resonancias de órganos principales mostraron ciertas diferencias significativas en comparación con un grupo de 52 personas que nunca habían tenido COVID.





