En Brasil, policías acabaron con la vida de Marco Aurelio Acosta Cárdenas, estudiante peruano de Medicina, por lo que su padre, el cardiólogo Julio César Acosta, pide la intervención del Gobierno de Dina Boluarte
El joven interno de la facultad de Medicina de la Universidad Anhembi-Morumbi fue baleado por dos agentes la noche pasada del 20 de noviembre de 2024, tras ser acorralado en un hotel en São Paulo.
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Los efectivos protagonistas fueron identificados como Guilherme Augusto Macedo y Bruno Carvalho do Prado, quienes sostuvieron que el peruano intentó atacarlos, por lo que dispararon contra él. Sin embargo, videos difundidos desmienten esta versión, según informe del portal Epicentro.
Previo a la intervención, uno de los agentes dice “sigamos a este niño. Sólo quiero ver si lo van a golpear”, pues el joven peruano se aproximaba a la camioneta policial sin una camiseta puesta. No obstante, si bien el joven compatriota golpea uno de los espejos retrovisores del auto donde estaban los policías, estos lo acorralan ante una reja, donde recibiría un disparo en el abdomen por parte de las autoridades.
En esa línea, el Departamento de Homicidios y Protección Personal (DHPP) consideró que uno de los policías “asumió el riesgo de muerte” por su disparo injustificado, además que la policía civil no clasificó el hecho como homicidio calificado ni presentó una solicitud de prisión preventiva contra los responsables.
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El pedido del padre
Por su parte, Julio Acosta Navarro, padre de la víctima, pidió ayuda y justicia para el caso de su hijo tras la difusión de las imágenes que demuestran lo que habría ocurrido, ya que considera que el sistema protegió a los dos agentes del orden, pues continúan libres.
“Pido a través de esta carta que los órganos competentes aquí en el Brasil: la Embajada Peruana en Brasilia (Embajador Rómulo Acurio Traverso), el Consulado Peruano de São Paulo (Armando Monteagudo) y en el Perú (Ministerio de Relaciones Internacionales) asuman la responsabilidad de la defensa de los derechos más fundamentales de sus conciudadanos respetables y dar todo el apoyo moral y legal asumiendo las denuncias y procesos por cuenta del gobierno peruano”, señaló.
Por último, escribió líneas reflexivas por la pérdida irreparable de su hijo. “Cada mañana me despierto y no encuentro a ese chico mío amante del fútbol, la música y lleno de cariño, siento el dolor, la angustia y la rabia insoportables, de recordar las últimas imágenes de él pidiéndome que lo salvara, tirado en una sala de emergencias, en shock hemorrágico susurrándome: “Papá ayúdame, papá ayúdame…” Hoy no tengo vida, ni esencia, nada, un fantasma vale más porque él tiene alma y yo no tengo más”, manifestó.










