Esta sería la segunda vez en pocas semanas que el dictador pedía disculpas.
Kim Jong-Un, quien gobierna con mano dura Corea del Norte desde hace diez años, quiere, según refirieron varios expertos, mostrar un nuevo rostro, en el cual se preocupa y sufre con su pueblo.
En medio de un gran desfile en el que el régimen mostró en Pyongyang sus impresionantes misiles intercontinentales, la voz del líder se quebró ligeramente al mencionar “sus lágrimas de gratitud” hacia la ciudadanía.
Agradeció al pueblo y al ejército por su lealtad, deseándoles salud en este panorama de la pandemia, enfatizando que no había un solo caso de coronavirus en el país.
El régimen tomó medidas drásticas para protegerse, cerrando sus fronteras desde enero, decisión que agravó el impacto en la población de las sanciones internacionales para obligar al país a renunciar a sus programas militares prohibidos.
Asimismo, Kim pidió disculpas a los que quizás había decepcionado. “Nuestro pueblo decidió acordarme plena confianza, tan alta como el cielo, tan profunda como el mar, pero no he estado a la altura”.
“Lo siento de verdad”, continuó. Esta sería la segunda vez en pocas semanas que el dictador pedía disculpas.





