Las gotas que genera la saliva por el habla pueden permanecer suspendidas durante diez minutos en un espacio cerrado, según estudio, y que señala que este sería uno de los causante de la rápida propagación del virus.
Al toser y estornudar proyectamos microgotas invisibles de saliva y estos pueden contener partículas virales. Cuanto más pequeñas son, más tiempo permanecen en suspensión en el aire, mientras que los más pesados, por efecto de la gravedad, caerán más rápido al suelo.





