El reconocido escritor y periodista, Jaime Bayly, sorprendió al revelar públicamente los detalles de su reciente faceta financiera en el ámbito deportivo.
A través de una columna de opinión, relató cómo incursionó de manera lucrativa en la comercialización de boletos de fútbol de alta demanda.
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El periodista admitió que esta actividad informal le reportó ingresos económicos superiores a los que genera habitualmente su producción literaria.
“El Mundial de Fútbol me ha permitido ganar dinero comprando entradas apenas salieron a la venta y revendiéndolas a precios de usura”, confesó Jaime Bayly.
Esta sorpresiva declaración detalla la estrategia que aplicó junto a su cónyuge para beneficiarse directamente de las altas tarifas del mercado secundario.
Según expuso en su texto, el beneficio neto obtenido superó las expectativas regulares de sus ingresos artísticos tradicionales.
Reventa de entradas en partidos clave
Uno de los momentos más lucrativos ocurrió durante el debut oficial del torneo en la ciudad de Miami, en el partido donde Uruguay se midió ante Arabia Saudita.
La alta expectativa por ver este encuentro causó que los hinchas extranjeros buscaran masivamente los boletos, los cuales estaban en manos del escritor.
Debido a la enorme presión de la demanda, decidió no ingresar al recinto y traspasar la totalidad de sus pases.
“Revendí a precios exorbitantes todas las entradas que mi esposa y yo habíamos adquirido con el innoble propósito de esquilmar a los fanáticos de tan noble deporte”, afirmó.
De esta forma, los aficionados del cuadro asiático asumieron los elevados costos impuestos por el cronista en las plataformas virtuales.
“He ganado más dinero como revendedor que como escritor”, agregó Jaime Bayly sobre el balance general de esta experiencia.
El autor sumó otra experiencia particular acontecida durante los días previos al enfrentamiento futbolístico programado entre las selecciones de Brasil y Escocia.
En dicha ocasión, una masiva ola de aficionados escoceses colmó los establecimientos comerciales de la localidad, agotando por completo las existencias de cerveza disponibles.
El fervor de los hinchas europeos facilitó que adquirieran los tickets disponibles en internet sin mostrar mayor resistencia al sobreprecio.
“Pagaban los precios que pedíamos abusivamente por los boletos en ciertas páginas de internet que castigaban al hincha sufrido y premiaban a quienes, como nosotros, lucraban con la pasión ajena”, dijo.
Los usuarios de las plataformas digitales convalidaron así las altas tarifas fijadas por la pareja en el marco de la fiebre mundialista.
Jaime Bayly no pudo concretar plan de venta
No obstante, el mercado secundario de boletos deportivos no siempre mantuvo los mismos márgenes de ganancia ni la fluidez esperada en todas las fechas.
Para el partido donde se enfrentaron las escuadras de Uruguay y Cabo Verde, el interés de los compradores disminuyó drásticamente en los sitios de internet.
Al no encontrar usuarios dispuestos a pagar sumas elevadas, el plan de venta de la familia no pudo concretarse de forma exitosa.
Ante la falta de ofertas atractivas y para evitar la pérdida total de la inversión, el analista optó por usar los pases junto a sus seres queridos.
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“Por eso mi esposa, nuestra hija y yo acabamos en el estadio, un viernes a las cuatro de la tarde”, también contó.
De esta manera, el autor asistió al evento deportivo debido a la baja cotización de las entradas en la reventa.







