El retorno de Natalia Málaga a Liga Peruana de Vóley (LPV), como entrenadora del Club Deportivo Géminis, ha generado mucha controversia, a pesar de que tuvo un debut auspicioso, venciendo 3-0 a Deportivo Wanka en el Coliseo Miguel Grau del Callao.
Un sector ha aplaudido la decisión de la exvoleibolista de regresar a la competencia tras tres años de ausencia, mientras otro grupo de aficionados no es de su agrado, por la forma peculiar de dirigir: gritando, con lisuras, sin ocultar la euforia y pasión que siente por este deporte.
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Málaga hace de oídos sordos a las críticas, porque su único objetivo es ser protagonista con su nuevo equipo.
“Es lindo volver, prácticamente es mi ambiente. Que me quieren, me odian. Cuando estoy en un equipo me aman, cuando estoy en otro me detestan, pero da igual. Yo trabajo para cualquier equipo que tenga que apoyar, trabajar, entrenar y ayudar”, dijo la exmedallista de Seúl 1988.
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Además, agregó: “Estoy para ayudar, no para pelear. Obviamente, me gusta competir y me gusta ganar. Así sea hincha de un equipo, yo tengo que trabajar para ganar”.
En otro momento, brindó algunos detalles de cómo han sido los primeros días junto al plantel de voleibolistas.
“En estos tres a cuatro días que hemos tenido trabajando, hemos mantenido un poco más el ritmo de ellas, obviamente haciendo algunos ajustes y algunas exigencias en las cosas más técnicas, como el saque y la recepción. Si no funciona eso, es un poquito más complicado”, indicó Málaga a los medios de comunicación.
También remarcó que “son chicas grandes que están aptas para el ataque en bola alta, pero en la parte de la cintura para abajo, la defensa es complicada. Pero siempre se tiene que trabajar esa parte”.










