La preocupación comienza a instalarse en el París Saint-Germain, que todavía espera ver al Lionel Messi decisivo por el que suspiran sus aficionados. Un gol y tres asistencias en liga parecen poco para las expectativas del club y aficionados.
La prensa alimenta esa inquietud sobre un futbolista de 34 años que, por ahora, no ha encontrado su magia en un equipo plagado de estrellas.
El propio jugador lo reconoció el pasado lunes, poco después de abrazar por séptima vez el Balón de Oro: “Me estoy adaptando a un nuevo club, a una nueva ciudad”.
El reloj parece ir, por ahora, en contra del jugador, mientras París aguarda y se impacienta para ver la versión que durante 17 mostró en el Barcelona. Messi no está siendo el jugador decisivo que resolvía los problemas del Barça y en la capital francesa apenas se han visto rastros de su brillo.
El jugador se ha perdido 8 partidos desde su llegada, por falta de entrenamientos, por lesiones o por compromisos con su selección, lo que suponen ya tantos partidos como en toda la pasada campaña.





