Rafael López Aliaga calificó como crimen que millones de ciudadanos limeños no tengan acceso a un recurso básico como el agua. Asimismo, aseguró que para el próximo alcalde de Lima debe ser prioridad solucionar estos problemas que generan tantas carencias a los más necesitados.
La falta de agua potable en Lima expone una profunda desigualdad, afecta principalmente a las familias en pobreza extrema que habitan las laderas y asentamientos de distritos periféricos como Pachacámac, Lurigancho-Chosica, Carabayllo, San Juan de Lurigancho y Villa María del Triunfo, donde la red pública aún no ha llegado.
Rafael López Aliaga y su postura
Para el exalcalde de Lima, una de las mayores problemáticas en Lima durante muchos años ha sido la falta de agua en las zonas populares de Lima. “En Lima hay 1’300,000 personas sin agua. Eso es un crimen. Si en tu casa no tienes agua una semana, entiendes lo que significa”, expresó Aliaga.
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López Aliaga confesó que durante su mandato el presupuesto municipal generado por ahorros se destinó a distritos históricamente postergados, como San Juan de Lurigancho, San Martín de Porres, Independencia, Villa El Salvador, Villa María del Triunfo y San Juan de Miraflores. “Se fue el 100% a distritos que nunca habían tenido inversión. Avenidas de concreto, recuperación de vías, escaleras, muros de contención, losas deportivas, caminos vecinales”, sostuvo.
¿Cuáles son los distritos que más sufren por no tener acceso a el agua en Lima?
En Lima Metropolitana, la falta de acceso a agua potable no golpea a distritos enteros por igual, sino que expone una profunda desigualdad interna. Las familias que más sufren por este desabastecimiento son las que habitan en situación de pobreza y pobreza extrema en las zonas periféricas y las partes altas (cerros y asentamientos humanos), donde la red de tuberías de Sedapal aún no ha podido llegar.
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Según reportes de la SUNASS, el desabastecimiento golpea con mayor fuerza a las laderas de distritos como Pachacámac, San Juan de Lurigancho, Villa María del Triunfo y Carabayllo. Al no contar con conexiones domiciliarias, miles de familias dependen exclusivamente de camiones cisterna, lo que las obliga a pagar hasta cinco o seis veces más por metro cúbico de agua que un usuario de ingresos medios o altos con red fija.









